La condena al FMI, emblema de la campaña electoral

Kirchner teje acuerdos para que sumen votos

Dijo lo que dijo en la provincia de Santa Fe, una de los que se presentan más difíciles para ese meta electoral ya que por ahora las encuestas dan las preferencias a una coalición encabezada por los socialistas donde sobresale la candidatura a diputado nacional del ex intendente de Rosario, y de exitosa gestión, Hermes Binner.

Tradicionalmente peronista, Santa Fe ha podido resistir los cambios gracias a la Ley de Lemas, que los uruguayos conocen bien. Por caso, el actual gobernador, Jorge Obeid, obtuvo muchos menos votos que Binner cuando fue electo para ese cargo hace dos años, pero superó el déficit con numerosos sufragios de otras listas con lemas peronistas. Esa legislación ha sido derogada.

Ahora el Presidente anda a la búsqueda del candidato o candidata atractivo que pueda moverle la primacía a la coalición encabezada por el socialismo. No se descarta que el Partido Justicialista arme su propio frente con algunas agrupaciones creadas ad hoc, y precisamente en esa dirección apunta un decreto habilitando a presentarse en octubre a agrupaciones que no tienen actualmente personería electoral.

La norma ha sido duramente criticada por los radicales, los socialistas, la coalición de derecha de Ricardo López Murphy y Mauricio Macri y por peronistas afectados por la novedad en distritos del interior. Todos sostienen que es inconstitucional.

El Presidente pondrá al FMI como uno de los objetivos de campaña. Razones no le faltan porque el Fondo es impopular, por motivos muy conocidos y todavía, a pesar del exitoso proceso del canje de bonos de la deuda externa en default, sigue insistiendo con que la Argentina le dé una salida inmediata a aquellos sectores que no aceptaron el plan gubernamental y que entre todos suman unos 20 mil millones de dólares.

 

Los reclamos eternos del FMI

Además el FMI privilegia demandas para que Argentina tome medidas financieras que de hecho llevarían al enfriamiento de la economía y a una revaluación del peso respecto del dólar. El plan es conservar la cotización de un verde por 2,90 pesos o 3 pesos, en todo caso mejor, y para ello necesita además ponerle freno a la entrada de los llamados «capitales golondrina», es decir, los que se mueven en los laberintos de la especulación financiera.

Por eso ayer el ministro de Economía, Roberto Lavagna, anunció restricciones para esos capitales. Deberán permanecer en el país por 365 días y, además, se les aplicará un encaje (dinero inmovilizado) del 30%. Dijo Lavagna que la disposición en nada afectará al dinero destinado a inversiones y se verá de su efectividad.

Además, el Fondo quiere, para suscribir un acuerdo que permita el refinanciamiento de deudas, compromisos firmes sobre los incrementos de tarifas y otras demandas de las empresas de servicios públicos privatizados. Hasta después de los comicios, difícilmente se acepten incrementos que pueden afectar el bolsillo popular. El Presidente insistió en Santa Fe con que seguiría con su objetivo de desendeudarse, lo que en limpio quiere decir no pedir préstamos y pagar los vencimientos con los organismos financieros porque no se aceptan los reclamos del FMI.

Regresemos a la política. Kirchner ha dejado de lado casi la totalidad de los compromisos internacionales para dedicarse personalmente a armar los frentes o coaliciones que recolecten votos en su favor. Está pendiente de qué pasará en la provincia de Buenos Aires. Por lo pronto pidió legalización electoral el Frente de la Victoria, de prosapia kirchnerista y que en ese distrito dirige el gobernador Felipe Solá.

Es otro desafío a Eduardo Duhalde, quien controla lo que queda del Partido Justicialista y que desafía al Presidente a arreglar con él o correr el albur de una división con la consiguiente dispersión de sufragios. Una aclaración necesaria: no se sabe realmente si Duhalde empuja al endurecimiento o es su mujer, Hilda González, Chiche, la que arremete, ya que desea ser la candidata a senadora nacional. El kirchnerismo se orienta a blanquear la obvia pretensión de Cristina Kirchner, la esposa del Presidente, de ser ella la que traccione sufragios en el principal de los distritos.

Mientras la señora de Duhalde no diga explícitamente «no soy candidata» no habrá «Cumbre» entre el caudillo bonaerense con el Presidente para dirimir las diferencias, que en plata quiere decir cuántos candidatos en la provincia mayor responderán a cada uno y al gobernador Solá, a quien el duhaldismo detesta.

Frente de la Victoria también se legalizó en la Capital Federal pero aquí la distinción es que el Partido Justicialista porteño es su eje y han sido dejados de lado agrupaciones kirchneristas que se consideran de izquierda. Son intrincados los caminos hacia la cima de la victoria. *

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