La crisis política en Brasil

Diputado abrirá "caja de maldades"

Jefferson dijo que estaba dispuesto a «abrir una caja de maldades», refirió el diputado Nilton Capixaba en declaraciones publicadas ayer miércoles por la prensa.

El dirigente del PTB asegura «que tiene pruebas. Y lo que tiene en las manos es mucho más de lo que ya se dijo» contra el PT, añadió Capixaba, que habló con Jefferson el martes por la noche.

Jefferson tuvo luego una reunión con dirigentes de su bancada parlamentaria, en la cual reiteró propósitos similares, dijeron a la AFP fuentes del PTB.

En esa reunión el PTB debía definir si separaba de la presidencia del partido a Jefferson, quien se ha definido a sí mismo como un «hombre-bomba»; pero el asunto quedó pospuesto hasta un encuentro de la dirección nacional, convocada para los días 17 y 18 de junio en Brasilia.

Jefferson, a través de su abogado, reiteró su apoyo a «la persona» del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Según las fuentes del PTB, el dirigente enviaba de ese modo un «mensaje» que significaba: «No quiero abandonar el liderazgo del PTB. Pero estoy precisando ayuda y me están abandonando».

Jefferson, implicado por denuncias de prensa de favorecer esquemas de corrupción en los Correos y el Instituto de Reaseguros Brasileño (IRB), reaccionó acusando al PT de haber pagado mensualidades de 12.500 dólares a varios diputados para asegurarse su lealtad en el Congreso.

El PTB forma parte de la base aliada, con un Ministerio (Turismo) en el gobierno Lula y varios puestos de responsabilidad en organismos estatales.

El senador Fernando Bezerra, representante del gobierno en el Senado, dijo que pondrá su cargo a disposición de Lula, al igual que todos los demás responsables del PTB designados por el ejecutivo.

Sin embargo, el ministro de Turismo, Walfrido Mares Guia, se abstuvo hasta el momento de confirmar esa versión.

El PTB es un importante aliado del PT, con 47 diputados (de un total de 513) y 3 senadores (de 81).

El Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, reunió ayer miércoles de urgencia a su Ejecutiva para responder a una crisis desatada por denuncias que cuestionan una de sus grandes banderas históricas, la de la lucha contra la corrupción.

Las denuncias de pagar coimas a congresistas de partidos aliados fueron hechas por el presidente del Partido Trabalhista Brasileiro (PTB, aliado del gobierno), Roberto Jefferson, quien amenaza ahora con «abrir de la caja de maldades», con nuevas revelaciones.

El PT niega las acusaciones y destaca que Jefferson no dio pruebas y que él mismo está implicado en denuncias de sobornos.

Pero una convicción flotaba en la sede del Partido en Sao Paulo: el daño en la imagen del PT está hecho, y lo puede desgastar bastante en los próximos meses, cuando los casos sean investigados en el Congreso, justo a las puertas de las elecciones presidenciales y legislativas de octubre de 2006.

El propio presidente Lula prometió el martes investigar «hasta las últimas consecuencias» y dijo que no vacilaría en «cortar en la propia carne» para esclarecer los casos, después de dimitir a la plana mayor de los Correos y el Instituto de Reaseguros Brasileño (IRB), sobre las que pesaban sospechas de coimas y malversaciones. *

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