ANALISIS INTERNACIONAL

La derrota de EEUU en la OEA

La nueva América Latina que está emergiendo, incluido el Uruguay progresista, se expresó claramente durante la XXXV Asamblea General de la OEA efectuada en Fort Lauderdale, Florida, a través del rechazo del proyecto presentado por EEUU, de esencia intervencionista bajo la forma de «monitoreo» del funcionamiento de la democracia. Venezuela replicó dignamente a los ataques de Condoleezza Rice y Roger Noriega y promovió la extradición del architerrorista Luis Posada Carriles.

 

El doble discurso del presidente Bush

El rostro de Roger Noriega al término de la asamblea, en el atardecer del martes 7, lo decía todo. El subsecretario de Estado adjunto de asuntos interamericanos había venido maniobrando para viabilizar el proyecto que bajo el marbete de «monitoreo» del funcionamiento de la democracia no podía ocultar su esencia crudamente intervencionista. La asamblea lo rechazó de plano. En dos días de debate sólo cosechó opiniones adversas. El proyecto apuntaba directamente al corazón de Venezuela. A última hora, Noriega ensayó otra provocación, y pretendió vincular a Venezuela con los sucesos de Bolivia. Pero obtuvo otra condigna respuesta.

 

Defensa de la soberanía

Las expresiones en defensa de la soberanía nacional vertidas a lo extenso del debate quedarán para la mejor historia del organismo, que hoy tiene otra cara. El canciller brasileño Celso Amorim dijo: «Queremos fortalecer la democracia en la región, pero queremos evitar mecanismos intervencionistas», agregando que el organismo propuesto por EEUU equivalía a un «mini-Consejo de Seguridad», lo que era inaceptable. El canciller venezolano Alí Rodríguez afirmó que los mecanismos planteados implicaban «formas de intervención» y que «los únicos facultados para hacer evaluaciones sobre su gobierno y su democracia, es el propio pueblo de cada país y nadie más bajo ningún concepto» (tal como lo hizo Venezuela en el referéndum). Cualquier medida que se pretenda adoptar sin autorización del país afectado es totalmente inaceptable, enfatizó. En el mismo sentido un vocero de México declaró que «en principio no estamos de acuerdo con ningún tutelaje de nadie». Este país también propuso que la lucha contra el terrorismo incluya el respeto a los derechos humanos, lo que fue rechazado por EEUU. Por otra parte, las 14 naciones del Caricom presentaron una propuesta que elimina cualquier papel preventivo de la OEA en una crisis de gobernabilidad.

 

El doble discurso de Bush

El presidente estadounidense fue recibido el lunes 6 en el seno de la asamblea con una frialdad glacial, según todos los comentaristas. Se felicitó de la existencia de la democracia en el continente, pero se olvidó decir que la democracia fue reconquistada por la lucha de los pueblos, que derrotaron a las dictaduras impuestas por el imperio, como la de Brasil en 1964 y la pinochetista en 1973. Hizo la apología del proyecto de «monitoreo», una variante de las invasiones de marines que implantaron dictadores, de Somoza en adelante. No podía faltar el veneno anticubano («la marea de la libertad llegará a las costas de Cuba», le oímos decir en inusual giro literario).

Pero Bush estaba marcado por sus actividades previas a la reunión. Recibió en la Casa Blanca con toda pompa a la venezolana María Corina Machado, de la organización «Súmate», apuntalando su futura candidatura presidencial (lo que ocasionó tremendo revoltijo en la oposición).

La señora dirige una organización financiada por la mafia de Miami y organismos como la NED (National Endowment for Democracy) y la USAID, y es firmante del documento por medio del cual el golpista Pedro Carmona asaltó todos los poderes del Estado.

Doña Corina también fue recibida con todos los honores por Condoleezza Rice en Fort Lauderdale. Pues bien: ésa es la clase de supuestas «organizaciones civiles» que EEUU quería hacer participar en el «monitoreo» de la democracia. También en este aspecto fracasaron, nadie les llevó el apunte.

 

El puñal contra Venezuela

Es un secreto a voces que EEUU quería enfilar la reunión contra Venezuela. Pero el gobierno de Caracas no se limitó a defenderse, sino que denunció el plan injerencista y destacó las realizaciones del régimen bolivariano. Con anterioridad, Chávez había manifestado que si algún gobierno merecía ser monitoreado era el de EEUU por sus violaciones a los DDHH en su país y fuera de él. El reclamo de extradición de Luis Posada Carriles fue planteado a lo extenso de la reunión por múltiples vías.

A última hora, Noriega pretendió responsabilizar a Venezuela de la crisis en Bolivia. Repartió papelitos con recortes de La Nación de Buenos Aires de un mes atrás, según los cuales Evo Morales dijo que quería reunirse con Castro y Chávez. Alí Rodríguez lo paró en seco en el propio plenario. «Bajo ningún concepto Venezuela está interviniendo en ningún país. Estamos defendiendo el estricto respeto a la soberanía de todos los países», sostuvo.

Anécdota mínima. La CNN entrevistó al canciller venezolano al término de la reunión. Le preguntó de todo y obtuvo respuestas claras. Al final el entrevistador (Daniel Viotto) dijo que le había faltado tiempo para preguntar sobre Posada Carriles.

 

Conclusión

La siguiente es la conclusión de varias agencias: «EEUU pretendía que esta asamblea diera a la OEA la capacidad de actuar de forma preventiva en los países donde se considerase amenazada la democracia, aun sin el consentimiento del gobierno del país.

Esta iniciativa fue bloqueada por casi todos los países del continente, pues otorgar tal potestad al organismo sería violatorio de su propia carta fundacional, en la cual se consagran los principios de autodeterminación y no intervención». *

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