Castro: "Con hombres de poca moral no se ganan batallas, ni guerras"
El encuentro internacional concitó la atención de los medios de comunicación cubanos, como televisión y radio, que trasmitieron en vivo y en directo, para toda la isla, las alternativas del evento en que se profundizó la responsabilidad histórica del gobierno de los EEUU, como principal impulsor de esas políticas de claro corte imperial. El gobierno cubano que convocó a la reunión en la idea de una instancia de este tipo en el hemisferio podría de alguna manera el evidente avance del gobierno de George W. Buhs, que según se afirmó planea acciones concretas contra el presidente de Venezuela Hugo Chávez y planifica otras para aplicar según lo afirmado por la secretaria de Estado Condoleezza Rice a las llamadas «democracias débiles» del continente.
Castro, en su discurso final de 2 horas 30 minutos, aludiendo al terrorismo como esencia de la política imperialista, recordó el lanzamiento de bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, masacre que aún hoy conmociona al mundo. «Después de esa tragedia -dijo- fabricaron decenas de miles de ese tipo de bombas, hicieron experimentos nucleares con seres humanos en los Estados Unidos y desarrollaron métodos de tortura».
Recordó también los actos de crueldad practicados en Vietnam, que causaron la muerte a cuatro millones de vietnamitas e invalidaron a otros cuatro millones de personas y provocaron cuantiosos daños materiales.
Fue en contra de esos hechos de corte «criminal» y «alimentados por los distintos gobiernos de la superpotencia, que los participantes en el encuentro levantaron sus voces, a lo que el Presidente cubano llamó «un foro de combate».
Escuela de (tortura) de las Américas
Castro preguntó: ¿De qué escuela habrán aprendido tales actos de crueldad y métodos de tortura que tantas vidas han costado?, recordando el manto de dolor que se tiende sobre los pueblos del mundo afectados y, en particular, del continente americano. Señaló que tales enseñanzas fueron aprendidas de la Escuela de las Américas, y a la vez se probaron y enriquecieron en una espiral de terror en Argentina, Chile, Uruguay, Centroamérica y otros sitios. Tales acciones fueron posibles gracias a los «gobiernos títeres y genocidas», atentos a los mandatos de las administraciones estadounidenses, instrumentados a través de la CIA.
En reclamo de hacer justicia frente a tales crímenes, incluido el perpetrado contra un avión civil cubano en 1976, Fidel exigió nuevamente a EEUU la extradición a Venezuela del terrorista Luis Posada Carriles. «Hay que obligarlos a que digan cómo ese criminal entró en su territorio, aunque dure 100 años les seguiremos preguntando, están embarcados y la paciencia se les está acabando, acotó. «Ellos –comentó– tienen que arreglar este enredo, toda esta historia se conoce y están cometiendo faltas muy graves, pues desde hace dos meses Cuba espera respuesta a las denuncias hechas sobre Posada y sus cómplices».
Ni siquiera ningún vocero dijo una sola palabra aclaratoria en este tiempo, negaban saber algo, señaló el Presidente cubano a la vez que llamó a que no «desaparezcan» al asesino.
«Nosotros queremos que Posada Carriles sea extraditado a Venezuela, un país en donde tendrá todas las garantías para un juicio justo. No nos importa que después lo coloquen en una cárcel de paredes de oro, con todas las comodidades. Lo que queremos es que lo juzgue la Justicia. No buscamos la venganza, ya que ese es un sentimiento de mediocres. Buscamos la Justicia y el lugar que más garantías ofrece para ello es Venezuela»
Los intereses imperiales
Más adelante condenó también la auto proclamación por parte del gobierno de EEUU del derecho a realizar u ordenar ejecuciones extrajudiciales contra toda persona que «afecte sus intereses imperiales» Dijo que George W. Bush ha respaldado esta política con una ley presidencial que les permite matar a 100, 200 ó 500, según les convenga, e incluso defiende esto ante el Congreso.
Expresó que el «emperador» se manifiesta con orgullo frente al Senado, en referencia a los que ha mandado a eliminar de la siguiente forma: «Ya no constituyen un peligro para nuestra seguridad». «Ahora lo que debemos preguntarle es cuántos han ejecutado, dónde están los cadáveres y qué saben sus familiares al respecto».
«Ese no es el camino para acabar con el terrorismo, como tampoco lo es la guerra, como advertimos cuando los atentados del 11 de septiembre, el camino es esto que estamos haciendo aquí en La Habana». «Nosotros tenemos la moral suficiente para hacer estos reclamos -agregó- y dijo que en la Revolución, que lleva casi medio siglo, jamás se ha matado a nadie de manera extrajudicial, ni torturado a ningún prisionero, ni siquiera en Girón cuando se capturaron mil 300 mercenarios. Nos hemos sentido satisfechos -dijo- por haber sido leales a nuestros principios, pues con hombres de poca moral no se ganan batallas, ni guerras, ni se hacen triunfar las buenas ideas El mundo entero siente desprecio por la fuerza de Estados Unidos, a la que ya nadie le teme».
La fuerza de las ideas
«Cuando los seres humanos le pierden temor a la fuerza, la fuerza no existe, cuando los hombres apelan a las ideas no hay armas que puedan contra ellas. Sentimos desprecio por los dueños de esas armas. No basta con disponer de éstas, sino que hay que tener el valor de usarlas en una guerra perdida de antemano, que no tendrá el apoyo ni siquiera de los norteamericanos, cada vez más conscientes de la falta de moral y ética de su Gobierno»
Castro expresó que el gobierno norteamericano está furioso por todo lo que se ha dicho en este encuentro, un punto de partida para elaborar una enciclopedia para las actuales y futuras generaciones sobre la historia del terror en nuestros pueblos.
«Hay que desenmascararlo, desmoralizarlo, porque tiene endeble la moral».
Recordó que históricamente EEUU se ha valido de la mentira para alcanzar sus intereses más mezquinos, y evocó lo que tan previsoramente dijo Simón Bolívar de que ese país parecía estar predestinado por su naturaleza «a plagar de miseria a América en nombre de la libertad»
«En ese camino, sin embargo, han tenido que enfrentarse al poder y la fuerza de las ideas, que les impidió apoderarse de Cuba, los echó de la isla de Vieques, convertida en un gran campo de tiro, y les obligó a reconocer la independencia de Panamá».
El comercio de la medicina
Castro también se refirió a la nueva época que se abre en medio de luchas largas y difíciles, con la Alternativa Bolivariana para las Américas propuesta por el presidente venezolano Hugo Chávez, «para hacer realidad sueños de solidaridad y justicia social»
Historió la colaboración cubano-venezolana y elogió los avances del país latinoamericano en educación, con un programa inédito en el mundo, dijo.
Castro denunció que el noble ejercicio de la medicina se ha comercializado hasta tal punto que «hoy en el hemisferio reina un gran desastre sanitario, en cambio Cuba y Venezuela graduarán en una década 100 mil médicos». Señaló que durante él presenta año en clínicas cubanas se operarán de los ojos alrededor de 50 mil venezolanos y que esa cifra llegará a 100 mil en poco tiempo. «No sólo le damos asistencia médica totalmente gratuita, sino que contribuimos con los gastos de traslado»
El mundo vive uno de los peores momentos de la historia, con un despilfarro descomunal del combustible, contaminación ambiental, crisis económicas, y advirtió que cada vez hay menos tierras para cultivar, cambios de clima, sequías y tala indiscriminada de bosques.
«Todo es una locura, no es como para estar desapareciendo y asesinand
o gentes, sino para trabajar coordinadamente y evitar así consecuencias apocalípticas».
«Sobre estos temas ahondaremos en la próxima cita que tendremos relativamente pronto, en la cual trataremos también el terrorismo económico y social, porque escuché aquí que 100 niños mueren de hambre cada día en Argentina, uno de los principales productores de trigo, maíz, carne, leche y frijoles». *
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