La mano de Kirchner en la interna radical

La UCR en busca del prestigio perdido

Pero la búsqueda del objetivo encuentra al más antiguo partido sumamente disperso en lo que quisiera ser como partido, secuela de la catástrofe que fue el gobierno encabezado por Fernando de la Rúa que cayó en diciembre del 2001 en una combinación de ira social y sospechas de haber sido desestabilizado por el aparato peronista del Gran Buenos Aires que orientaba entonces Eduardo Duhalde.

La UCR carece de liderazgo. El actual y formal jefe partidario, Angel Rozas, carece de consenso. Intenta relevarlo el ex presidente Raúl Alfonsín, pero nuevas generaciones reclaman un recambio por considerarlo también parte de la decadencia partidaria.

De lo novedoso hay de todo como en botica famosos de la farándula nada menos que en la Capital Federal, el cómico Nito Artaza y en la provincia de Buenos Aires, el conocido actor Luis Brandoni, que irá como pretendiente a senador nacional.

Hay también dirigentes, sobre todo gobernadores e intendentes, que bucean acuerdos con fuerzas de derecha o progresistas pero también con Néstor Kirchner que se da mucho tiempo para susurrar promesas a los descendientes de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen.

La UCR controla siete gobernaciones y más de 300 municipios lo que le da fuera institucional aunque en octubre arriesgue perder algunos de sus 46 diputados y 19 senadores. Coinciden los analistas que sin un líder nacional con arrastre, un programa creíble y que represente a su viejo electorado y conquiste aliados, la recomposición será complicada.

Más aún cuando ocurren hechos como en las provincia de Buenos Aires donde Alfonsín –en carrera para presidir el partido– se dio el lujo de meter mano en las listas bonaerenses, para ungir un candidato a senador que condensa militancia y raiting televisivo, Luis Brandoni, desplazando a la jefa del distrito, Margarita Stolbizer, que renunció a esa y otra postulación que le ofrecieron.

 

Para todos los gustos

Stolbizer apuntaba, casi en solitario, a recrear al partido por centro-izquierda y abrirse a coincidencias de largo aliento, es decir como alternativa al peronismo, con socialistas, izquierda (incluso comunistas) y movimientos sociales; es lo que se denomina Grupo Rosario, que motorizan el Partido Socialista y el Comunista.

La provincia bonaerense es uno de los puntos débiles del radicalismo, junto a la Capital. Curiosamente, en ambas vidrieras electorales, la farándula se destaca. De un lado Brandoni, que tiene experiencia política, y del otro, el humorista Nito Artaza, que en las internas porteñas de hace poco consiguió ser elegido delegado al Comité Nacional.

De todos modos Artaza para llegar a ser candidato a diputado nacional debería ir a una interna no sencilla que tendrá lugar el 7 de agosto. Mejor pintan las cosas en el interior. La UCR es favorita en Mendoza, Catamarca, Santiago del Estero, Río Negro y Chaco, donde son gobierno.

Por algo el Presidente tentó a las tres primeras para que lo dejen compartir listas, evitando así una derrota que manche su pretensión de plebiscito. Los gobernadores quedaron en estudiarlo, aunque el mendocino es el que tiene más dificultades para aceptar, porque el partido está en manos de antikirchneristas y pro Ricardo López Murphy

La voz de la Rosada se oye hasta Tierra del Fuego, donde el gobernador Jorge Colazo fue suspendido como afiliado a la UCR por apoyarlo para la reelección en el 2007. El restante gobernador radical, Ricardo Colombi, de Corrientes, pelea por una reforma constitucional que le permita ser reelecto y negocia ello con la Rosada.

La más reciente incursión del Presidente en la interna radical se dio con la propuesta a los intendentes bonaerenses del Grupo Olavarría (son disidentes) para que se acoplen a las listas que encabezará en principio su esposa, Cristina Kirchner.

El grupo controla los municipios de San Isidro y Vicente López. El más grande de los que gobierna la UCR, Mar del Plata, también está en la mira de Kirchner, aunque su intendente, Daniel Katz, se mantiene disciplinado.

Kirchner envía mensajes de seducción política, combinaciones posibles, todo lo que le permita decir en octubre que estuvo en lo cierto en sus objetivos. No es sencillo, aún con la chequera en la mano e incluso los radicales aspiran a repetir la costumbre de pelear mano a mano con el PJ en la provincia del Presidente, Santa Cruz, y también en bastiones peronistas como Chubut, Entre Ríos y Jujuy.

Y en Santa Fe acompañarán al socialista Hermes Binner por ahora al tope de las preferencias. *

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