Asamblea de la OEA abrió con polémico debate sobre la prevención de crisis
Estados Unidos, como país anfitrión, propuso debatir en la cumbre, que reúne a los cancilleres de los 34 países miembro hasta el mañana martes, la atribución de un papel de «monitoreo» de las democracias en América Latina a la Organización de Estados Americanos (OEA).
El objetivo sería «permitir a la OEA manejar las amenazas a la democracia de una manera constructiva y preventiva», declaró el embajador de Estados Unidos ante la OEA, John Maisto, en una rueda de prensa previa a la cumbre, que debe abrirse con un discurso de la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice.
El flamante secretario general, José Miguel Insulza, abogó, por su parte, por la posibilidad de que su organización pueda intervenir en un país de la región en crisis sin haber sido invitada previamente como lo exige hasta ahora la Carta Democrática Interamericana, aprobada el 11 de septiembre de 2001.
«Se trata de ver de qué manera podemos adelantarnos a los riesgos para hacer más efectiva la Carta Democrática Interamericana», afirmó Insulza.
«La OEA no tiene ninguna posibilidad hoy día, sin invitación (del país afectado), de decir que hay algún peligro en algún país, que hay un problema en algún país», lamentó.
La propuesta estadounidense levantó una fuerte oposición de los países de la región, principalmente en el Cono Sur, que interpretaron la idea cómo un intento de Washington de vigilar de más cerca al gobierno del presidente Hugo Chávez.
El canciller venezolano, Alí Rodríguez, había dicho el viernes que «todo lo que huela a intervención en los asuntos internos de otros países encontrará resistencia de Venezuela y de la inmensa mayoría de los países de América Latina».
En cambio, la ONG opositora venezolana «Súmate», que fue invitada a la cumbre de Fort Lauderdale, pidió a los cancilleres de los países de la OEA la creación de un «observatorio democrático» para vigilar posibles deterioros en las democracias de la región y anticipar crisis.
«Creemos que tanto la legitimidad de origen como la legitimidad de desempeño son requisitos indispensables para considerar a un gobierno democrático», afirmó la líder de «Súmate», María Corina Machado.
El debate sobre el papel preventivo de la OEA cobró más fuerza después de la destitución del presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez el 20 de abril y los posteriores reproches de las nuevas autoridades, que lamentaron la no intervención de la organización en los meses anteriores a la crisis.
La asamblea analizará además la propuesta en un contexto de crisis en Haití y Bolivia.
Según The Washington Post, la embajada estadounidense en Haití pidió a la administración de George W. Bush que estudie la posibilidad de enviar varios centenares de marines al país caribeño para luchar contra la inseguridad, sobre todo en la perspectiva de las elecciones previstas para fin de año.
En Bolivia, las protestas callejeras se radicalizaron tras 15 días de manifestaciones.
Las autoridades del país andino, no obstante, desestimaron la posibilidad de una mediación política.
Estados Unidos, por su parte, deseó que la crisis boliviana sea analizada en la cumbre de la OEA. «Espero que esta situación sea discutida como parte de la discusión sobre la democracia en el continente en la reunión» de Fort Lauderdale, adelantó portavoz del departamento de Estado, Richar Boucher. *
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