Un respiro para la severa crisis

Militares rechazan golpe de Estado en Bolivia

La declaración de las Fuerzas Armadas puso alto a los rumores de un golpe que corrían entre los manifestantes que exigen la renuncia del presidente Carlos Mesa.

Ese ruido a media voz se había fortalecido el viernes, cuando unos 50 civiles encabezados por dirigentes medios de la unitaria Central Obrera Boliviana (COB) tocaron la puerta del Ejército de Bolivia en demanda de un «gobierno patriota de convergencia civil-militar».

Además, un reducido grupo de manifestantes en la universidad de La Paz proclamaron al jefe del estado mayor del Ejército, Marcelo Antezana Ruiz, como futuro presidente de Bolivia.

El hecho ocurría dos semanas después de que el máximo líder de la Central Obrera de Bolivia, Jaime Solares, pidiera un «militar patriota» del tipo del gobernante venezolano Hugo Chávez y ocho días después de que dos tenientes coroneles exigieran la renuncia de Mesa.

«Las Fuerzas Armadas de Bolivia seguimos unidas respetando la democracia, el proceso democrático», aseguró el almirante Luis Aranda, comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, con lo cual puso paños fríos a la tensión de la población boliviana, sacudida desde hace semanas por bloqueos de vías, marchas violentas de sectores que demandan al gobierno la nacionalización de los hidrocarburos.

El general Antezana Ruiz, aludido por los manifestantes, reiteró lealtad a la institucionalidad y aseguró que siempre estuvo en una línea de respeto a la constitución política del Estado.

«Tengo 36 años de servicio a la nación y soy un respetuoso de nuestras leyes y reglamento, donde la misión de nuestras Fuerzas Armadas está muy clara y no me voy a prestar para interrumpir el sistema democrático porque me considero un defensor acérrimo» del mismo.

El militar también deploró que se utilice arbitrariamente su nombre, en el difícil momento que vive Bolivia, para desestabilizar el sistema democrático, en relación a un panfleto que circuló con su nombre y en el que se llama a formar un gobierno cívico-militar.

«Pueden existir intereses personales y de grupo por perjudicar mi trayectoria profesional y de esta manera paralelamente quebrantar la cuestión institucional de nuestras Fuerzas Armadas», advirtió.

Ese pronunciamiento de los militares contribuirá a despejar el camino que necesita la iglesia católica, que ha aceptado mediar en el conflicto, para realizar su difícil trabajo en busca del diálogo de la partes en conflicto, como primer paso, y luego una solución para que la paz retorne a Bolivia.

Tras conocerse la declaración de las Fuerzas Armadas de fidelidad a la democracia fue saludada por los ciudadanos que no participan de las movilizaciones y que son afectados por las protestas violentas.

La posición de los militares dará también a los bolivianos aire este fin de semana para recuperar fuerza en un país convulsionado por paros y bloqueos que han cambiado el paisaje de la vida boliviana. *

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