Sube el salario mínimo, pero muy poco

Argentina: la CGT al borde de la división

Para la tribuna, la CGT esta dirigida por un triunvirato: Moyano, Rueda y el dirigente de Obras Sanitarias, José Luis Lingieri, más cerca del primero. Pero Rueda acusa a Moyano de hacer las cosas sin consultar y agredir a sindicatos, como el de Empleados de Comercio, numéricamente el más grandes, birlándole afiliados mediante actos de presión como paralizar los grandes supermercados para que acepten que aquellos trabajadores de logística, deban enrolarse en el sindicato de camioneros.

Hay en el trasfondo algo de la disputa interna dentro del peronismo bonaerense entre el kirchnerismo-duhalidismo, pero también que grado de compromiso adoptará la CGT en el proyecto electoral de Néstor Kirchner.

No deja de ser sorprendente el escaso lugar que ocupen en la pelea por el poder, Moyano quiere ser ungido secretario general sin laderos, las luchas obreras, que en muchos casos, desbordan o han desbordado a los jerarcas sindicales. La mayoría de las convenciones colectivas por salarios, dan solo lugar a los gremialistas enrolados en la CGT, ya que a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) no se le ha reconocido la personería gremial para participar de esos debates.

Con todo, varios sindicatos de la CGT, bancarios y sobre todos los trabajadores de la industria del automóvil, han ido a paros para arrancar mejores convenios que los actuales. En rigor, a diario hay asambleas o paros por salarios en la mayoría de los hospitales y se vienen jornadas de movilizaciones de los gremios estatales, enrolados en la CTA.

 

Un mínimo un poquitito más alto

El punto que agudizó la interna dentro de la central obrera reconocida ha sido la aprobación por el Consejo del Salario de un nuevo mínimo de 630 pesos, que está por debajo de la línea de pobreza. En ese lugar, la CTA reclamó un mínimo de emergencia de 772 pesos. Es que Moyano aprobó sin consultar al Consejo Directivo la nueva remuneración y su «personalismo», más que el monto, es lo que agudizó la interna sindical.

El nuevo básico tiene un impacto «mínimo» sobre el ingreso efectivo de los trabajadores registrados que cobran ese ingreso ya que el Consejo del Salario se limitó a incorporar en el plazo de un trimestre las sumas no remunerativas de 50 y 100 pesos al nuevo valor del sueldo mínimo que, a partir de julio, será de 630 pesos por mes para los mensualizados o 3,15 pesos por hora para los jornalizados.

Un dólar equivale a 2,90 pesos. El gobierno dice que beneficia a 990.000 trabajadores. Ahora bien, como solamente se blanquean esos montos lo no remunerativo es un eufemismo que avala el salario en negro, con los descuentos de cargas sociales, el ingreso mínimo de bolsillo del trabajador será de alrededor de 523 o 543 pesos, según la afiliación del trabajador a la ANSeS o a las AFJP, la primera, la agencia estatal de jubilaciones. La otra es el régimen privado. Hasta ahora el ingreso efectivo del trabajador era similar, no modifica el ingreso de bolsillo de esos trabajadores. Esto explique por qué los empresarios aceptaron el nuevo valor sin debatir el que propuso la CTA, acorde con el costo de la canasta familiar que es de 1.669 pesos.

Tampoco significa un aumento de los salarios en los gremios con convenios colectivos de trabajo que tienen un básico inferior a los 630 pesos o 3,15 pesos. Porque esos convenios pueden tener adicionales que lleven a que el ingreso total del trabajador supere esas cifras. Impactará, en cambio, sobre el medio aguinaldo, porque ahora ese beneficio se calculará sobre los 630 pesos y no sobre 450 pesos. Otra incidencia positiva se verificará sobre las horas extra, el presentismo, vacaciones y otros adicionales que se calculan habitualmente como un porcentaje sobre las sumas remunerativas. Y también sobre la futura jubilación, porque en adelante el descuento jubilatorio se hará sobre un sueldo bruto más alto.

Además, en los convenios colectivos en que el nuevo salario mínimo sea superior al básico inferior se produciría un corrimiento de los salarios de las categorías más altas que guardan una distancia respecto de los que ganan menos. Eso no será automático: gremios y empresarios deberán reunirse y pactar esos cambios en los convenios en trámite ahora.

Algo más que relativiza el impacto sobre los bolsillos es que un 40% de los trabajadores están en negro, y depende que cobre o no lo nuevo, de los empresarios. Ni que hablar del universo de los desempleados (13%, oficial), que son la savia del movimiento piquetero. Por ahora, este espacio recibe 150 pesos mensuales por los planes de asistencia. *

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