Bolivia en busca de urgente salida a una profunda crisis política
La resolución del conflicto boliviano se encontraba en gran medida en manos del Congreso, cuyos miembros se aprestan a instalar una decisiva sesión, suspendida el martes por falta de quórum, que debe definir la realización de un referendo de autonomías y una asamblea constituyente.
El referendo autonómico está respaldado por los departamentos (provincias) de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, mientras la otra mitad del país (La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca), prioriza una Asamblea Constituyente que incluya la discusión de las autonomías.
En medio de una profunda polarización regional, el presidente del Congreso, Hormando Vaca Diez, estimó que «la forma de encarar los problemas de nuestro país es a partir de su unidad: de nueve hijos de una sola madre», en alusión a los nueve departamentos de Bolivia. Los jefes de las bancadas y brigadas parlamentarias mantuvieron intensos cabildeos en procura de fusionar las dos agendas regionales, mientras las presiones en las calles comenzaban a ceder, aunque se incrementaban en otras zonas del país. «Existe una desconcentración importante (de manifestantes en La Paz), estamos esperando que se reanude la normalidad», sostuvo el viceministro de Régimen Interior, Adrián Oliva.
La vigilancia policial que rodea la importante plaza Murillo, que alberga el palacio presidencial, la sede del Congreso, la cancillería y la catedral católica, permanecía, a pesar de ello, redoblada.
En Santa Cruz violentos choques en la tarde entre nativos aymaras y quechuas con miembros de una llamada Unión Juvenil Cruceñista (UJC) dejaron un saldo de cinco heridos graves.
Producto de la detonación de explosivos, cinco indígenas -cuatro mujeres y un hombre-, resultaron con serias heridas, según un parte policial.
Vinculada a una organización empresarial que demanda la autonomía política y económica de Santa Cruz, la provincia más rica del país, miembros de la civil UJC frenaron por la fuerza una marcha pacífica de unos 500 indígenas y campesinos convocada por el Movimiento Al Socialismo (MAS), del líder cocalero Evo Morales.
Los enfrentamientos se registraron en una avenida de circunvalación de Santa Cruz, la ciudad más poblada del país.
Miembros de la UJC, que en el pasado guardó relación con organizaciones de ultraderecha, la emprendieron con palos y piedras contra los manifestantes que también opusieron resistencia.
La descomposición del clima social alcanzó también a algunas carreteras de La Paz, Oruro y Cochabamba, donde los campesinos manifestaron en favor de la nacionalización de los hidrocarburos.
Campesinos de Santa Cruz reivindicaron la estatización de los ricos yacimientos de hidrocarburos, mientras los maestros se sumaron a las protestas pero pidiendo mejores salarios. Los docentes de Cochabamba (centro) tomaron también pacíficamente durante dos horas la plaza de Armas para exigir la nacionalización de los recursos gasíferos. Otros sectores, como los transportistas y médicos de La Paz, tienen previsto realizar huelgas entre jueves y viernes, en solidaridad con el movimiento que reclama la nacionalización del gas y la asamblea constituyente.
Ante el preocupante cuadro de situación, la jerarquía de la Iglesia católica llamó a «encaminar una salida urgente a la crisis».
En Washington, el gobierno estadounidense manifestó su preocupación por la crisis boliviana, señaló que estaba en contacto con su gobierno y líderes del país, y dijo que espera que el tema sea discutido en la asamblea general de la OEA la semana próxima en Fort Lauderdale. *
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