Argentina: Aníbal Ibarra pasa por su peor momento político
Ibarra ha sufrido un gran deterioro por la tragedia de la disco Cromagnón, con 193 muertos, numerosos heridos y centro de las iras de un sector de los familiares de las víctimas ganados por las consignas de izquierda que piden la dimisión del jefe de Gobierno.
No solamente eso. En la última manifestación de familiares y amigos de las víctimas, la consigna principal fue «Juicio y Castigo a Ibarra», ya no solo su renuncia. El alcalde está en España donde busca inversiones para extender la red de subterráneos porteño, uno de los objetivos de su administración que es dejar cuando se vaya, si puede, en el 2007, nuevas líneas terminadas y las bases para otras de manera que «cada vecino pueda tener una boca de subterráneo a no más de 500 metros de su casa».
La amenaza sobre la estabilidad de Ibarra no es solo política. El juez que sigue la causa de la tragedia Cromagnón, Julio Lucini, lo citará, pero no se sabe si como testigo o como imputado. Una sucesión de fallos encartaron a funcionarias de la comuna y la posibilidad que Ibarra ingrese en el expediente. Dicen que en el Gobierno nacional consideran que «sería un gran delirio que lo citaran por homicidio», como piden los abogados de las familias de las víctimas y el espacio de los partidos de izquierda, pero también la derecha que se personifica en el presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri.
Desde Madrid, Ibarra declaró que esperaba hacer una coalición con el kirchnerismo en las elecciones de octubre, cuando en esta ciudad se deban elegir 13 diputados nacionales y 30 para la Legislatura local. La Capital es acaso el distrito más difícil para Kirchner que, se conoce, quiere una victoria en todo el país a guisa de plebiscito de sus gestión.
¿Un lastre para Kirchner?
Pero el oficialista Frente para la Victoria porteño trabaja «con prescindencia de Ibarra» en la confección de listas legislativas locales y nacionales. Kirchner tomó distancia política del jefe de lo que queda del Frente Grande, aquella fuerza que puso a Carlos Chacho Alvarez como vicepresidente de Fernando de la Rúa cuando se creó la Alianza, coalición con los radicales, y al mismo Ibarra como jefe de Gobierno.
Pero por ahora, la Casa Rosada ha decidido «total respaldo institucional» a la administración de la ciudad, pero sin alianzas electorales para octubre. De hecho, el kirchnerismo quiere que Ibarra » no moleste», que se dedique a su gestión que tampoco entusiasma a Néstor Kirchner. Con todo, el Presidente se negó a responder cuando le preguntan sobre el aliado porteño, aunque deslizó críticas sobre la gestión comunal.
Sin embargo predomina el temor de que la baja imagen positiva de Ibarra tras la tragedia de la disco resulte un lastre para el plan que anunció Kirchner de convertir las elecciones de octubre en un plebiscito a su gestión. Más allá de las interpretaciones, en el Gobierno desmienten en forma terminante que exista un proyecto para pedir la intervención federal de la ciudad de Buenos Aires o que se piense en forzar la renuncia de Ibarra, como dieron cuenta algunas versiones en las últimas horas.
En la Casa Rosada dan crédito a las denuncias del ibarrismo sobre una supuesta operación sobre la Justicia para debilitar al jefe de la ciudad, orquestada por la oposición de derecha y de izquierda. Hay sospechas que la operación está en marcha . «Si lo citan a una indagatoria, claramente se estaría politizando la causa», dijo Raúl Fernández, que acompaña a Ibarra en Madrid. Esa posibilidad de que a Ibarra le achaquen alguna responsabilidad judicial en la tragedia influyó en la decisión de despegarlo del kirchnerismo.
De como el ibarrismo participará de las elecciones nacionales y locales de octubre hay un abanico de opciones. Lo concreto es que Ibarra necesita reforzar su apoyo legislativo donde actualmente solo cuenta con dos leales firmes, sobre 60 miembros. Hay que señalar que existen acaso 20 bloques independientes, una fragmentación que agrava la gobernabilidad de la Reina del Plata. *
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