Al Qaeda vuelve a golpear en Afganistán
El presidente afgano, Hamid Karzai, condenó «firmemente» el atentado, que calificó como un «acto despreciable cometido por enemigos del Islam y de Afganistán».
Según un comunicado de la presidencia afgana, el atentado dejó 20 muertos, mientras que el ministro afgano del Interior, Ali Ahmed, afirmó que el saldo fue de «19 muertos y 52 heridos, 32 de ellos graves».
«Según las informaciones recabadas y un documento de identidad que encontramos», el suicida «era un árabe, miembro de la red Al Qaeda», afirmó el gobernador de la provincia de Kandahar, Gul Agah Shirzai, quien no ofreció pruebas que sustentaran estas declaraciones.
Por el momento, este atentado no fue reivindicado.
La explosión tuvo lugar alrededor de las 09H00 (04H30 GMT) en la mezquita Abdul Rab durante una ceremonia de plegarias por la muerte del mulá Abdul Fayaz el domingo en un ataque reivindicado por los talibanes.
Varias fuentes policiales y testigos indicaron que el atentado suicida estaba destinado al jefe de la policía de Kabul, el general Akram Jakraizwal, que fue uno de los muertos.
«Un hombre con uniforme policial se acercó a él y se hizo estallar.
Jakraizwal murió instantáneamente, al igual que sus guardaespaldas y las personas que se encontraban alrededor», dijo un testigo al corresponsal de la AFP.
El suelo de la mezquita estaba cubierto de cadáveres despedazados y cubiertos de sangre.
La violenta explosión causó fuertes daños al edificio, así como a la gran carpa colocada en la entrada para recibir a más fieles.
La ceremonia religiosa del miércoles estaba dedicada al mulá Abdulá Fayaz, jefe del consejo islámico de la provincia de Kandahar, asesinado el domingo cuando se encontraba frente a su oficina en Kandahar por dos hombres que circulaban en moto.
Abdul Latif Hakimi, quien afirma ser el portavoz de los talibanes, reivindicó este ataque en una llamada telefónica a la AFP el domingo.
El mulá Fayaz había organizado la semana pasada una reunión de los ulemas (responsables islámicos) de la región de Kandahar, quienes decidieron retirar el título de «Amirul Mominin» («emir de todos los creyentes») al mulá Mohammad Omar, el líder espiritual de los talibanes, actualmente prófugo.
La mezquita de Abdul Rab, llamada así en honor al padre del mulá Fayaz, encargado de la misma antes de su hijo, ya había sido blanco de un atentado con bomba hace dos años.
En ese ataque fueron heridos el mulá Fayaz y 22 miembros de su familia.
Kandahar es el antiguo bastión del régimen de los talibanes, expulsados del poder a fines de 2001 por una coalición militar internacional liderada por Estados Unidos.
«Afganistán atraviesa un período crítico de su historia», afirmó el presidente Karzai en su comunicado.
Agregó que «los enemigos (de Afganistán) intentan sabotear el proceso en curso ante la perspectiva de elecciones parlamentarias» del 18 de setiembre. *
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