Chirac introdujo cambios en su gabinete para calmar los ánimos

Villepin-Sarkozy: un dúo explosivo para gobernar una Francia en crisis

Según los expertos, al nombrar a Villepin primer ministro y a Sarkozy, ministro de Estado y probablemente de Interior, el presidente pone frente a frente a dos rivales, con estilos opuestos y visiones diferentes de la forma de resolver los problemas de la sociedad francesa.

Mientras Villepin, un intelectual apuesto y con apariencia de noble, encarna la diplomacia, la fidelidad sin fisuras a Chirac y el espíritu social, Sarkozy, un político hábil, popular y con ambición desmesurada, representa al líder liberal y pragmático, enemigo de Chirac y dispuesto a todo para ser presidente.

«Se avecinan problemas de pareja entre Nicolas y Dominique y nadie apuesta por un final feliz de esta unión. Chirac lo sabe y sólo ha querido ganar tiempo» para ofrecer a los franceses un nuevo rumbo en el gobierno, asegura el diario Liberation.

Chirac había prometido cambios en el ejecutivo tras el rechazo a la Constitución europea en el país en un referéndum celebrado el domingo. El cambio se encarna en el tándem Villepin-Sarkozy pero la oposición y analistas dudan de sus efectos.

«Chirac realizó una maniobra muy hábil e inesperada. Una cohabitación dentro del propio gobierno entre dos rivales en un periodo tan difícil como éste no puede funcionar», aseguró François Bayrou, presidente del partido UDF (centro).

Villepin y Sarkozy se detestan desde 1995, cuando el primero apoyó a Chirac y el segundo a Edouard Balladur a la presidencia.

En el inicio del segundo mandato de Chirac, en 2002, los dos brillaron con luz propia: Sarkozy en Interior y Villepin, canciller valiente en los tiempos de la ofensiva iraquí. «Villepin y Sarkozy: El grande y el pequeño, el diplomático y el alcalde de una rica ciudad a las afueras de París, el lírico y el mediático, el hombre de letras y el hombre de imagen, la imagen de Francia y el profesor de energía, el romántico y el ambicioso», compara el diario Le Figaro.

Para Villepin, Sarkozy sigue siendo «el traidor», un político banal, demasiado liberal y partidario de las alianzas transatlánticas.

Sarkozy se burla en privado de las frases grandilocuentes del «poeta», como llama a Villepin y está convencido de que será él quien se cruzará en su camino hacia la Presidencia.

La semana pasada, Sarkozy, presidente de la Unión por un Movimiento Popular (UMP, partido de derecha en el poder), llegó incluso a decir que aquellos que no han afrontado nunca unas elecciones, por pequeñas que sean, como es el caso de Villepin, «no tienen derecho a hablar en nombre de Francia».

El miércoles, Villepin, que anunciará en breve la composición de su gobierno, aseguró que se daba de plazo cien días para ganarse la confianza de los franceses. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje