Director del FBI fue el "garganta profunda" que hizo renunciar a Nixon por Watergate
Esa imagen de la película «Todos los hombres del Presidente» fue por treinta y tres años el único rostro que el mundo conoció de «garganta profunda» (Deep Throat), el informante de los periodistas Bob Woodward y Carl Berstein, quienes con el Caso Watergate hicieron caer al presidente Richard Nixon.
Los dos reporteros de The Washingon Post mantuvieron por tres décadas la reserva sobre su fuente clave, quien ayer develó el secreto en la revista estadounidense «Vanity Fair», donde se identificó como Mark Felt, hoy jubilado de 91 años, que era el segundo director del FBI en los años setenta.
La prensa mundial se ha visto sacudida en las últimas horas, al revelarse uno de los secretos mejor guardados de la historia del periodismo, aunque el nombre de Felt había sido mencionado en un informe de la CNN como uno de los diez posibles informantes de la dupla del Washington Post.
La historia de Watergate tuvo una insólita repercusión en el cono sur americano, cuando años después alguno de los espías de Watergate fue identificado como uno de los hombres que participó en el asesinato de figuras políticas sudamericanas en el marco del Plan Cóndor.
El Caso Watergate
En la madrugada del 17 de junio de 1972, cinco instrusos fueron detenidos en el cuartel general de Comité del Partido Demócrata en el edificio Watergate. Estaban instalando micrófonos y microfilmado documentos. Por ese incidente, el 8 de agosto de 1974, el presidente Nixon debió renunciar. La historia de la sede del partido demócrata fue encargada por el Washington Post al reportero Bob Woodward, a quien luego se le incorporó Carl Bernstein. Ambos, de unos treinta años de edad, se convertirían en los periodistas que revelarían el escándalo que obligó a demitir a un presidente estadounidense.
Durante 26 meses, los dos periodistas escribieron una serie de artículos de investigación que evidenció la existencia de espionaje político, soborno y uso ilegal de fondos por parte del gobierno del partido republicano, del que fueron procesados cuarenta altos funcionarios.
El presidente Nixon, quien había sido reelecto dos años antes no pudo con la presión de la prensa y, aunque siempre negó haber estado personalmente implicado, una serie de grabaciones demostraron que había intentado desviar la investigación.
Woodward y Bernestein ganaron un Premio Pulitzer en 1973, lograron cambiar la historia mundial y evidenciaron el poder de la prensa independiente, gracias a su oculto confidente, a quien habían denominaron «Garganta Profunda», por una famosa película porno de la época.
«Deep Throat», un héroe
En sus aríticulos del Washington Post, en el guión de «Todos los hombres del Presidente» (dirigida por Alan Pakula en 1975) y en el libro «Los últimos días», todos dedicados a Watergate, los periodistas sólo dieron tres datos de «garganta profunda»: era hombre, fumaba y gustaba del whisky escocés.
Cuando los dos periodistas, según trascendió, preparaban volver a escribir juntos el obituario de su secreto informante -trascendió que tenía avanzada edad y delicada salud- Mark Felt les ganó de mano y se desenmascaró este martes en declaraciones a la revista «Vanity Fair:
Según la revista, Felt, quien hoy reside en Santa Rosa, California, y en los setenta era jefe de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) admitió haber sido quien hizo las polémicas filtraciones que impulsaron el escándalo Watergate y la posterior caída del entonces presidente Richard Nixon.
«Yo soy el tipo que ellos llamaban ‘Garganta Profunda'», dijo Felt al abogado John D. O’Connor, autor del artículo de Vanity Fair. Según el artículo, Felt comentó en una ocasión a su hijo Mark: «No creo que (ser ese informante) fuese motivo de orgullo… Uno no debe filtrar información a nadie».
En un comunicado de su propia familia leído por su nieto Nick Jones, se dijo: «Creemos que mi abuelo, Mark Felt Sr., es un destacado héroe nacional que fue más allá de su deber, bajo enorme riesgo personal, para salvar a su país de una enorme injusticia». «Esperamos que el país lo vea de esa manera», dijo.
Ya se había filtrado
La identificación del informante fue impulsada por la familia por temor a la pérdida de memoria de Mark. Su hija Joan dijo: «Woodward se llevará toda la gloria por ésto, cuando nosotros podríamos hacer dinero suficiente para pagar las facturas, como la deuda que he contraído para la educación de los niños».
Woodward, quien hoy ocupa un cargo directivo en The Washington Post no quizo hacer comentarios sobre la confesión.
En tanto que Bergstein, convertido actualmente en escritor de libros, difundió un comunicado en el que reafirmó que sólo identificará a su informante cuando muera.
Pero el diario «The Washington Post» confirmó que Felt fue la «Garganta Profunda». En una nota que publicó ayer en su edición en internet, Woodward, afirma que Felt «ayudó al Post en un momento de relaciones tensas entre la Casa Blanca y gran parte de la jerarquía en la Oficina Federal de Investigaciones».
En 1999 el periódico Hartford Courant, publicó que un joven de 19 años les dijo que el hijo del periodista Berstein, Jacob, les había dicho que Mark Felt era «garganta profunda», Bergstein y su ex esposa Nora Ephron, negaron entonces haberle dicho algo semejante a su hijo.
La identificación de «garganta profunda» llevó a cientos de teorías (se dijo incluso que no existía tal informante sino que era muchos bajo un mismo apelativo) hasta que un ex asesor de Nixon, John Dean, escribió un libro llamado «Desenmascarando a Garganta Profunda». Dean acertó al colocar a Mark Felt como uno de los principales sospechosos de ser el informante de The Washington Post, pero también incluyó a otro decena de nombres entre los que incluyó al secretario de Estado Henry Kissinger y al analista de televisión Pat Buchanan *
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