El hoy Pontífice confiesa que rezó para no ser elegido Papa

Benedicto XVI recibió ayer lunes en el Vaticano a unos 5.000 peregrinos alemanes a los cuales confesó la angustia que sintió cuando vio que iba a ser elegido Papa en el Cónclave y que le llevó incluso a pedir a Dios que escogiera a otro «más fuerte» que él.

Un día después de comenzar oficialmente su pontificado con una misa multitudinaria, la agenda del nuevo Pontífice, de 78 años, siguió repleta de acontecimientos.

Por la mañana recibió a representantes de iglesias cristianas y no cristianas, hacia los que desea tender «puentes de amistad», y por la tarde rezó ante la tumba de San Pablo, cofundador de la Iglesia. Fue su primera salida a una basílica fuera de los muros vaticanos desde que fue elegido el pasado martes.

Ante sus compatriotas, el Pontífice recordó que cuando se iban descubriendo los votos de los cardenales en el Cónclave sintió como si «una guillotina» se fuera acercando hacia él y pidió a Dios que le «evitara aquel destino».

«Quiero decir una cosa sobre el Cónclave sin violar el juramento de secreto: Nunca pensé que iba a ser elegido (…) Pedí al Señor que escogiera a otro más fuerte que yo pero evidentemente El no me escuchó», declaró el Papa, expresándose en alemán.

Entonces, Benedicto XVI recordó lo que le había dicho un sacerdote antes del Cónclave sobre su obligación de aceptar la voluntad de Dios y «no negarse» si le pedía, como a los apóstoles en el Evangelio: «Sígueme».

El Pontífice, que parecía más relajado que en sus primeras apariciones y tenía una expresión de felicidad, contó a sus compatriotas que había imaginado un futuro «tranquilo» para sus últimos años de vida, lejos del Vaticano, donde creía haber concluido su misión.

«Pero los caminos del Señor no son fáciles, pero no necesitan forzosamente serlo, y no pude hacer otra cosa que decir sí», aseguró el Papa, refiriéndose al Cónclave.

Benedicto XVI, Pontífice número 265º de la Historia, también recordó con gozo el viaje que realizará en agosto a Colonia (Alemania) para las Jornadas Mundiales de la Juventud, lo cual provocó la aclamación de la multitud: «Dios nos ha dado al papa Benedicto», «Â¡Benedicto, Benedicto!». *

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