El teólogo alemán, "Don Giorgio", con aire de actor de Hollywood

La sombra de Benedicto XVI

«Don Giorgio», como le llaman cariñosamente sus allegados en el Vaticano, será a partir de ahora el sustituto de «Don Stanislaw» Dziwisz, un obispo polaco de casi 70 años que fue la mano derecha del difunto Juan Pablo II durante más de dos décadas.

Este religioso alemán, amante del esquí y del tenis, es conocido por ser un brillante teólogo, abierto al diálogo y dotado de una gran espiritualidad, y un excelente profesor de Derecho Eclesiástico en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma.

Sus allegados afirman que además de ser muy eficaz, «entiende cualquier cosa compleja en menos de diez segundos y da una respuesta inmediata y clara».

El domingo, en la misa que marcó el inicio del pontificado de Benedicto XVI, se le pudo ver siempre atento al Papa e incluso acompañándole en el ‘papamóvil’ descubierto con el que se paseó entre los fieles tras la ceremonia.

Además, desde hace días se ocupa de la mudanza de los bienes personales del Papa, sobre todo libros y archivos, desde su antiguo apartamento de la plaza Citta Leonina, al Palacio Pontificio del Vaticano.

«No juzguen basándose en prejuicios o en apariencias, hay que reflexionar siempre»: es el refrán preferido de Gaenswein, que repite a menudo y normalmente en alemán.

Nacido como el Papa en un pequeño pueblo al sur de Alemania, Gaenswein creció entre montañas y fue ordenado sacerdote en 1984, pero volvió rápidamente a la universidad, ya que su carácter es más dado a la reflexión y al estudio que al contacto diario con los fieles.

Su encuentro con el cardenal Ratzinger se produjo hace diez años, cuando Gaenswein acababa de llegar a Roma para ser secretario del obispo alemán Josef Clemens.

Ratzinger lo observó durante meses y en 1996, le permitió la entrada en la Congregación para la doctrina de la fe, presidida por él, y en 2003 lo convirtió en su secretario privado.

Sus allegados afirman que Gaenswein es un «amante de la vida», un hombre al que se puede encontrar comiendo en algún típico restaurante romano, envuelto en profundas discusiones con sus compañeros de mesa, o paseando solo por los alrededores del Vaticano, donde conoce perfectamente a todo el mundo y se mueve con soltura.

«Conquista rápidamente a la gente, es humano y tiene carisma», aseguró Winfried Aymans, profesor de derecho canónico en Alemania, que también lo tuvo como asistente.

Gaenswein no es un desconocido tampoco para los fieles ya que desde 2003 ha dado declaraciones sobre el precario estado de salud Juan Pablo II en calidad de secretario personal de Ratzinger.

«El hecho de que no se rinda pese a la enfermedad lo hace todavía más creíble», afirmó sobre el difunto Papa en una ocasión.

El secretario será la pieza más importante del equipo de asistentes alemanes que acompañarán a Benedicto XVI en su misión.

En el grupo destacan además, Ingrid Stampa, ama de llaves y confidente, y Sor Brigitte, una religiosa que habla varias lenguas. *

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