El presidente Alfredo Palacio anuncia consulta popular para recuperar legitimidad

El nuevo gobierno ecuatoriano revisará lo pactado con EEUU

«El pueblo en las mesas de diálogo elegirá su destino», manifestó Palacio en la primera rueda de prensa que presidió tras asumir el gobierno el miércoles pasado cuando reemplazó al derrocado Lucio Gutiérrez, quien viajó asilado a Brasil.

Aclaró que la convocatoria a las mesas de diálogo se realizará mediante un mecanismo que aún no ha sido definido pero descartó que sea a través de la actual ley de elecciones. «Eso representaría la continuación de las condiciones de inequidad que son rechazadas por el pueblo», dijo.

Explicó que el funcionamiento de las mesas de diálogo se desarrollará con la menor injerencia del gobierno y sí con el apoyo de los organismos internacionales.

En este sentido, Palacio informó que ha convocado para la próxima semana una reunión entre representantes de organismos internacionales y nacionales en el Palacio de Carondelet, sede de su gobierno.

«Es necesario reunirse con los organismos internacionales porque en ellos están los fondos que nos permitirán iniciar este tipo de cambio en la democracia», dijo Palacio, quien anunció que su gestión buscará implantar en Ecuador «una democracia que cumpla con los derechos humanos».

Dijo que en el cambio participarían las fuerzas políticas, incluidos los partidos políticos y las organizaciones sociales; un gobierno capaz y honesto y, la ciudadanía activa que represente al poder civil.

El jefe del Estado no fijó un plazo o una fecha para la realización de las mesas de diálogo, pero indicó que deberá ser bastante rápido en virtud de que solo tendrá un año y ocho meses para gobernar.

El flamante gobierno ecuatoriano aguardaba ayer lunes la llegada al país de una misión de la OEA que marcará la pauta sobre la relación de los países americanos con el presidente Alfredo Palacio, necesitado de reconocimiento internacional, otorgado parcialmente por la Unión Europea.

La presencia en Quito de esa misión que estaba siendo integrada en Washington aún no se había definido, y aunque se mencionaba que podría llegar hoy martes, sectores en el gobierno de Palacio estimaban que podría hacerlo al finalizar esta semana.

Trascendió que la misión podría estar encabezada por el experimentado diplomático estadounidense Luigi Einaudi, secretario interino de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Mientras tanto el canciller ecuatoriano, el jurista Antonio Parra Gil, declaró ayer lunes a la televisión que la misión de la OEA «viene a ayudar» y recordó que «ha sido invitada por nosotros».

Para el ministro Parra Gil la misión de la OEA tiene una misión bastante clara y de amplio conocimiento para cada uno de sus integrantes como es «la de cooperar para que Ecuador logre en el menor tiempo posible consolidar la institucionalización».

«Jamás la OEA viene a Ecuador a juzgar; eso tenemos que tenerlo bien claro de una sola vez y para siempre», agregó Parra quien dijo que esa organización «no viene para jalarnos las orejas».

Para el canciller, Ecuador no necesita «que otros gobiernos nos reconozcan, y menos como en el caso ecuatoriano, cuyo nuevo gobierno se instauró legítimamente y constitucionalmente», reiteró.

«No se requiere, no se pide el reconocimiento. Es algo que no existe en el derecho internacional», insistió el canciller.

Sobre ese tema ayer lunes la Unión Europea señaló que «reconoce al nuevo gobierno» de Ecuador como reconocía al «anterior», mientras espera que se «normalice la situación» política y social del país, afirmó el alto representante para la Política Exterior de la UE, Javier Solana.

«Hasta que no se clarifique todo, lo que estamos haciendo es reconocer el país, que es un país hermano y amigo, y ver si podemos ayudarle a que encuentre su mecanismo de avanzar democráticamente», dijo Solana.

Mientras se espera una definición de la comunidad internacional, el gobierno comienza a tomar sus primeras medidas.

Ayer lunes el flamante ministro de Comercio Exterior, Oswaldo Molestina, señaló que el nuevo gobierno estudiará lo que se ha pactado con Estados Unidos dentro de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de las Américas (TLC). «Estados Unidos mantiene una posición demasiado rígida y poco conciliadora y esto no es admisible para un país en desarrollo», dijo Molestina.

En cuanto a la lucha contra el narcotráfico, el canciller Parra indicó que se respetaría un acuerdo con Estados Unidos que permite a Washington el acceso y uso de una base militar nacional hasta el año 2009. «No es posible que unilateralmente incumplamos», manifestó el ministro en declaraciones a la prensa. *

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