Ecuatorianos manifestaron su frustración por no poder ver a Lucio Gutiérrez encarcelado

Ex presidente de Ecuador marchó al exilio en Brasil

La partida de Gutiérrez fue confirmada por el ministro ecuatoriano de Gobierno (Interior), Mauricio Gándara.

Luego de su caída, Gutiérrez se refugió en la residencia del embajador de Brasil, Sergio Florencio, y abandonó el país desde el aeropuerto militar de la ciudad andina de Latacunga, 80 km al sur, en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).

El depuesto mandatario arribó hacia las 16H30 GMT de ayer domingo a Brasilia junto a su esposa, Ximena Bohórquez, y la hija menor del matrimonio, Viviana Estefanía (15 años). La primogénita, Karina Ximena (20), a quien se extiende el asilo, se quedó en Quito, donde realiza estudios en el Ejército.

Gutiérrez no dio ninguna declaración a la prensa que lo esperaba a su llegada al aeropuerto ubicado en el suburbio sur de Brasilia, donde será alojado en una casa cedida por el Ejército.

Mientras, el canciller Antonio Parra Gil afirmó que «nos reservamos el derecho de pedir la extradición del señor Gutiérrez» y agregó que «obviamente, eso implica una vez que se inicien los procesos penales contra él por los delitos cometidos», sin precisar cuáles.

El pasado miércoles, la fiscal general Cecilia Armas pidió a la Policía el arresto de Gutiérrez por incurrir en el «delito flagrante» de ordenar la represión contra protestas populares que reclamaban su renuncia, que dejó dos muertos (incluido un fotógrafo chileno), 54 contusos y 143 asfixiados por las bombas de gas lacrimógeno.

Además, Parra Gil negó que Brasil haya presionado a Ecuador para la entrega de un salvoconducto a Gutiérrez para que pudiera salir hacia Brasilia.

Asimismo, Bohórquez renunció al cargo de diputada por el Partido Sociedad Patriótica (SP, centro izquierda, de Gutiérrez), dejando entrever que no regresará al país.

El ex mandatario abandonó la residencia del embajador brasileño, en el norte moderno de Quito, hacia las 09H00 GMT del domingo en un auto policial, en el que iba en el asiento posterior con el rostro cubierto con un pasamontañas y un casco.

Escoltado por otro patrullero, Gutiérrez fue llevado a hasta una base militar en el aeropuerto de Quito, más al norte, donde abordó un helicóptero también militar que lo trasladó hasta Latacunga, donde aguardaba el avión de la FAB.

Gutiérrez fue destituido por el Congreso, que declaró el abandono del cargo, dando paso a la sucesión presidencial para el vicepresidente de la República, Alfredo Palacio, como establece la Constitución.

En sus únicas declaraciones desde la residencia diplomática, afirmó que fue cesado «de manera inconstitucional, con 60 votos (del Parlamento, con 100 diputados), sin juicio político y sin que yo haya abandonado el cargo».

El ex gobernante se encontraba refugiado en la residencia diplomática, en cuyos exteriores permanecían decenas de manifestantes protestando contra el gobierno del mandatario Luiz Inacio Lula da Silva por asilar a Gutiérrez, depuesto al enfrentar protestas populares que lo acusaban de ser un «dictador».

Al protagonizar una «verdadera fuga» con su furtiva salida, Gutiérrez provocó sorpresa, cólera y frustración entre numerosos ecuatorianos que esperaban verlo enjuiciado y en la cárcel.

Los activistas habían jurado no dejarlo salir de la casa diplomática para que responda por el «delito flagrante» -según leyes ecuatorianas- de ordenar la represión de las protestas populares que provocaron su caída. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje