Megajuicio en Madrid contra Al Qaeda
El proceso comenzó con la lectura del acta de acusación por la jueza Angela Murillo Bordallo, que será la encargada de redactar el veredicto.
Los acusados aparecieron en una gran jaula de cristal blindado de una sala de audiencia especialmente montada en uno de los pabellones de la feria de la Casa de Campo, un bosque situado al oeste de Madrid, dado que las salas de la Audiencia Nacional no tenían capacidad suficiente para semejante proceso.
Unos 120 periodistas de 82 medios de comunicación de una decena de países del mundo siguen la audiencia en directo desde una sala contigua.
Un centenar de policías armados y acompañados de perros, un helicóptero y un dispositivo de cepillado electrónico destinado a detectar cualquier activación de bomba a distancia, le dan seguridad al recinto.
El fiscal pedirá penas inéditas de más de 60.000 años de prisión para cada uno de los tres hombres acusados de haber ayudado al comando responsable de los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, el Pentágono en Washington y en Pensilvania.
Se trata del presunto jefe de la célula, el sirio Imad Eddin Barakat Yarkas, alias «Abou Dahdah», de Driss Chebli y de Ghassoub Al Abrash Ghayloun.
Otro de los comparecientes en este proceso, el periodista de la cadena de televisión qatarí Al-Jazira, Tayssyr Allouni, está acusado de pertenecer a una organización terrorista.
Doce observadores de la Comisión Arabe de los Derechos Humanos (ACHR), provenientes de siete países árabes, anglosajones y europeos, que se interesan sobre todo en el caso de Allouni, asisten al proceso. Redactarán dos informes, uno de los cuales destinado al Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra.
Según el portavoz de la ACHR, Haytham Manna, «hay muchos puntos débiles en el caso Allouni».
Estos observadores, que fueron autorizados a entrevistarse con el periodista en dos ocasiones durante su detención, aseguran que su diversidad geográfica garantizará una visión del caso desprovista de prejuicios culturales.
Fatima Hamed, la esposa de Tayssir Allouni, con un pañuelo negro y túnica blanca sobre un pantalón negro, dijo antes de que se iniciar el proceso que éste sería «en negro y blanco, como yo».
El proceso contra esta presunta célula de Al Qaeda, que el juez Baltasar Garzón comenzó a desmantelar apenas dos meses después de los atentados de setiembre 2001, durará probablemente dos meses. *
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