Benedicto XVI fue objeto de todo tipo de bromas por su rigor doctrinario
El cardenal alemán Joseph Ratzinger, antes de convertirse en Benedicto XVI, fue objeto de todo tipo de bromas y apodos debido a su personalidad y rigor doctrinario en la defensa del dogma de la Iglesia.
Durante su larga colaboración con el difunto Juan Pablo II, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, heredera de la Santa Inquisición, fue conocido en la prensa y los pasillos vaticanos por apelativos tan irreverentes como «Panzer Kardinal», «Gran Inquisidor» o «martillo de los herejes».
La fama de duro y de guardián del dogma que arrastra es tan grande que el diario italiano de izquierda Il Manifesto saludó este miércoles su elección al trono de Pedro con un cínico juego de palabras: «El Pastor alemán».
Todas estas burlas no impiden sin embargo que Ratzinger figure entre las «100 personas más influyentes» del mundo, según el semanario estadounidense Time, y tenga ya su club de fans en internet (www.ratzingerfanclub.com), que desde el martes quedó colapsado ante la cantidad de personas que lo visitaron después del anuncio de la identidad del nuevo Papa.
En la red circulan también chistes sobre el cardenal, como aquel que cuenta que tres teólogos se mueren el mismo día y van al cielo. Allá los recibe San Pedro. Tras cuatro horas de reunión, el primero sale cabizbajo y dice: «No entiendo como he podido estar equivocado durante tanto tiempo». Igual ocurre con el segundo.
Y entonces entra Ratzinger y pasan las horas y al final sale San Pedro y dice: «Â¡Ay Dios mío! No sé como he podido estar equivocado durante tanto tiempo».
Y ésto debería ser sólo un principio, porque el fuerte acento alemán que imprime a sus palabras el nuevo Papa cuando habla italiano, por otra parte perfecto, no ha pasado desapercibido ni en la prensa ni entre los fieles.
«Y si me equivoco, ojo con corregirrrrrrme», ironiza el dibujante del diario italiano Corriere della Sera, burlándose de este acento germánico y de su supuesta arrogancia. Nadie sabe si Benedicto XVI, que en sus primeros pasos pontificios parece seguir el camino trazado por Juan Pablo II, habrá heredado también el sentido del humor del Papa polaco, que dicen que se hacía contar por sus colaboradores los chistes que contaba la Curia Romana.
El nuevo Papa no parece tener la risa fácil y las malas lenguas afirmaron el miércoles que hubo que «esperar que lo eligieran» para verle finalmente sonriendo en una fotografía. *
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