El clíck del día

Frente a la basílica de San Pedro,  corazón de la Iglesia que se opuso radicalmente al uso del preservativo, Giusseppe Cirillo repartía ayer condones a turistas, peregrinos e incluso sacerdotes desafiando al  Vaticano a cambiar de actitud frente a la sexualidad. «La Iglesia Católica debería ver el condón como un medicamento, pero lo ha declarado contrario a su ley. Usar un preservativo significa salvar vidas», declaró este sexólogo romano a la AFP. Vestido con un traje negro al que ha cosido varios condones y algunas fotografías de Berlusconi y el presidente estadounidense, Bush, Cirillo ofrece su preservativo a los visitantes que se dirigen al Vaticano.

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