Los estudiantes se suman a la lucha para que se vaya el presidente

Los estudiantes ecuatorianos anunciaron ayer martes la realización de «jornadas combativas» que se prolongarán «hasta que renuncie el dictador Lucio Gutiérrez» y dijeron que debe ser el vicepresidente, Alfredo Palacio, quien tome el poder bajo el compromiso de llamar a nuevas elecciones en seis meses.

«Gutiérrez se ha declarado dictador con sus permanentes violaciones constitucionales y el irrespeto a la democracia», expresó Jaime Intriago, un estudiante universitario que junto a cientos de jóvenes protestan en las calles de Quito con la consigna de que «renuncie el dictador».

«Aquí nos va a tener, en las calles, luchando con el pueblo para restablecer la institucionalidad», agregó el manifestante, quien en medio del irritado ambiente por el gas lacrimógeno utilizado por la Policía para dispersar las protestas arengaba: «Vamos compañeros, el poder es del pueblo».

«Están jugando al gato y al ratón», sostuvo, por su parte, una humilde mujer que a buen recaudo se limitaba a observar cómo los policías amagan con perseguir a los manifestantes «para asustarlos».

Ante la crisis política y judicial desatada por Gutiérrez, que a través de una mayoría legislativa afín a su gobierno reestructuró la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y los tribunales Constitucional (TC) y Supremo Electoral (TSE), los estudiantes de Quito han unido fuerzas para mostrar su descontento.

Estudiantes de varias universidades -públicas y privadas- consideran que la sucesión presidencial contemplada en la Carta Magna podría ser la solución para solucionar el desequilibrio institucional de Ecuador, pero que el vicepresidente Palacio no complete el período constitucional (hasta el 15 de enero de 2007) sino que dé paso a elecciones anticipadas.

En las calles y plazas, los alumnos de varios colegios se han unido para participar en las «jornadas combativas» de manera simultánea con universitarios.

«A pesar de la represión policial vamos a insistir en tratar de avanzar hasta el Parlamento (en el centro moderno) y la casa presidencial (en el núcleo colonial) para hacer escuchar a los diputados y a Gutiérrez el malestar del pueblo», dijo este martes la estudiante Carmen Toapanta.

Los alrededores del unicameral Congreso y principalmente del Palacio de Carondelet, sede del gobierno, están protegidos por la fuerza pública.

Los uniformados tienen la orden de no dejar pasar a ningún manifestante hasta el Legislativo y menos hacia Carondelet, distanciados unas ocho cuadras, por lo que apenas divisan alguna marcha que se acerca al Parlamento disparan abundantes bombas de gas lacrimógeno.

De otro lado, los manifestantes protestan cuando se aproximan a los cercos policiales, pues los agentes «nos disparan (bombas de gas lacrimógeno) a pesar de que marchamos en paz», señaló Pablo Cortez, quien luce una camiseta negra estampada con el rostro del «Che» Guevara.

Dirigentes estudiantiles han denunciado que decenas de compañeros han sido detenidos y heridos en las protestas.

En los mitines no sólo han participado alumnos de la estatal Universidad Central, sino también de la privada Católica y de la Politécnica Nacional, que generalmente se mantienen al margen de manifestaciones.

La Cruz Roja Ecuatoriana no ha suministrado un balance de los civiles contusos.

La Policía precisó que 24 uniformados han resultado con heridas en lo que va de abril en Quito, sobre todo por el impacto de piedras.

Los manifestantes también arrojan botellas con combustible y mechas encendidas, que estallan cuando impactan contra el asfalto o los vehículos antimotines de la Policía. *

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