La sorpresa fue la alta votación del partido apoyado por la ilegalizada Batusuna

Nacionalistas vascos ganan elecciones regionales pero no logran mayoría absoluta

El Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV-EHAK), que recibió los votos del electorado de la ilegalizada Batasuna, obtuvo el 12,5%; de los sufragios, es decir nueve diputados de los 75 del Parlamento vasco, según los resultados oficiales y escrutado casi el 100%; de las papeletas.

Estos resultados supusieron una sorpresa, porque los sondeos daban al PCTV entre dos y cuatro escaños.

Batasuna, que en las elecciones regionales de 2001 obtuvo el 10%; de los votos, fue ilegalizada por la justicia española en marzo de 2003 por ser considerada el brazo político de la organización terrorista ETA, y no pudo presentarse a los comicios.

Por su parte, el Partido Nacionalista Vasco (PNV, moderado) y el pequeño partido Eusko Alkartasuna (EA) -coalición gobernante- lograron 29 escaños, cuatro menos que en el Parlamento saliente.

La alianza ecolo-comunista Izquierda Unida (IU-EB), que apoyaba a la coalición PNV-EA, obtuvo tres diputados (5,4% el mismo resultado que en los comicios de 2001, precisó el consejero de Interior vasco, Javier Balza.

«Hoy hemos ganado todos, pero lo que es evidente es que ha perdido el ‘Plan Ibarretxe'», afirmó el candidato socialista a dirigir el gobierno vasco, Patxi López, cuyo partido (Partido Socialista de Euskadi, PSE) pasó a ser la segunda fuerza de la región con 18 escaños (contra 13 en el Parlamento saliente), es decir el 22,6%; de los votos.

El Partido Popular (PP, derecha) perdió cuatro escaños, quedándose con 15 diputados y pasando a ser la tercera fuerza regional (17,3%).

En 2001 la formación fue la segunda más votada y obtuvo 19 escaños.

La otra sorpresa de estos comicios vino de la formación Aralar, escindida de Batasuna en 2001 por su oposición a la violencia de ETA, que obtuvo un escaño (2,3%; de los votos) y por primera vez ingresará en la cámara legislativa vasca con sede en Vitoria.

Estos resultados auguran un gobierno difícil para el PNV, en el poder desde hace 25 años, que no obtuvo la mayoría absoluta de 38 escaños que necesitaba en el Parlamento para relanzar el «Plan Ibarretxe», nombre del jefe del gobierno vasco (Juan José Ibarretxe).

Este plan aboga por convertir al País Vasco español, una de la zonas españolas más ricas con 2,1 millones de habitantes, en una región «libremente asociada» a España.

Su «plan soberanista» otorga más competencias al País Vasco en seguridad social, justicia, fiscalidad -entre otras- e introduce la nacionalidad vasca.

El Congreso de los Diputados en Madrid rechazó masivamente en febrero pasado este plan.

Tras la decisión del Parlamento español, Juan José Ibarretxe advirtió que daría «la palabra al pueblo vasco» y anticipó los comicios regionales.

Excepto el PP, todas las fuerzas abogan en diversos grados por un nuevo estatuto vasco.

«Hemos ganado las elecciones», afirmó Ibarretxe convencido de su victoria pese a haber perdido votos. «Somos quienes vamos a liderar este país durante los próximos cuatro años», enfatizó el dirigente nacionalista, que suspendió una rueda de prensa prevista.

El Partido Popular hizo otra lectura de los resultados.

«Es ETA quien ha estado celebrado todo el día la jornada electoral (…) Hoy ha ganado ETA, ha perdido la democracia (y) la libertad», sostuvo el secretario general del PP, Angel Acebes, que responsabilizó del avance del PCTV al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

La tasa de participación en estas elecciones, las octavas en el País Vasco desde 1980, cuando se instauraron en España las 17 comunidades autonómicas, fue del 69%, un descenso notable con respecto al 78,9%; de los comicios de 2001.

Casi 1,8 millones de vascos, de los cuales 38.000 residen principalmente en América Latina, Europa y Estados Unidos, estaban convocados a estas elecciones que se desarrollaron con normalidad en las tres provincias vascas: Guipúzcoa, Vizcaya y Alava.

Unos 5.000 ertzaintzas (policías autonómos vascos) vigilaron el desarrollo de la jornada electoral que puso fin a una campaña en la cual no se registraron actos terroristas de la organización separatista armada vasca ETA, que desde 1968 mató a más de 800 personas. *

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