Hoy, los 115 cardenales electores de 52 países se recluyen en la Casa Santa Marta

La última reunión de Cardenales

En las 12 reuniones celebradas desde la muerte del Papa polaco, el 2 de abril, los cardenales examinaron el estado de la iglesia y del mundo pero no mencionaron a sus posibles sucesores al frente de la Iglesia Católica.

«Confirmo que no se ha hablado de nombres en ninguna de estas reuniones», afirmó el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, en una rueda de prensa.

Las reuniones permitieron a los purpurados lograr «un amplísimo consenso sobre los temas generales que se discutieron», en un ambiente de «gran familiaridad», agregó el español que fue la voz oficial de Karol Wojtyla durante más de 20 de sus casi 27 años de pontificado.

Mientras los cardenales acordaron guardar secreto sobre sus deliberaciones incluso antes del inicio del Cónclave, las especulaciones de los vaticanistas y expertos de toda índole sobre los «papables» crecen.

Según diversos medios, en los últimos días el que parecía el primer gran favorito para suceder a Juan Pablo II, el conservador cardenal alemán Joseph Ratzinger, pareció perder fuerza en beneficio del purpurado italiano Dionigi Tettamanzi, arzobispo de la importante archidiócesis de Milán.

Otros influyentes italianos también entraron en liza, como el ex número dos del Vaticano, Angelo Sodano, el Vicario de Roma, Camilo Ruini, o el arzobispo de Venecia, Angelo Scola.

Y ahora parece que entre los nombres que suenan como alternativas figuran varios latinoamericanos: el colombiano Darío Castrillón Hoyos, el hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga y nuevamente el brasileño Claudio Hummes, arzobispo de Sao Paulo, que según los entendidos el viernes hizo una «apasionada intervención» sobre la pobreza en el subcontinente.

Los príncipes de la Iglesia iban a asistir el sábado a la última misa del novenario en memoria de Juan Pablo II, que comenzó el pasado 8 de abril con el imponente y multitudinario funeral.

La ceremonia estará presidida por el cardenal protodiácono chileno Jorge Arturo Medina Estévez, quien llegado el momento se encargará de presentar al mundo al 265º pontífice de la historia con el célebre «Habemus Papam».

Hoy domingo, los 115 cardenales electores de 52 países que a partir del lunes se reunirán en Cónclave se trasladarán a la Casa Santa Marta, el hotel del recinto vaticano donde se alojarán mientras duren las votaciones.

Desde allá, se desplazarán dos veces al día a la Capilla Sixtina para votar dos veces por la mañana y dos veces por la tarde.

No es seguro que los cardenales voten desde el lunes ya que dependerá del desarrollo de los acontecimientos de la jornada, que comenzará con una misa. Hasta el tradicional «Extra Omnes» (fuera todos), que expulsa del Cónclave a las personas no autorizadas, todo será transmitido en directo por televisión.

Antes de comenzar las votaciones, los purpurados harán un juramento de silencio. Los gendarmes del Vaticano habrán revisado a fondo los espacios del Cónclave para asegurarse de que no hay ningún micrófono oculto o cualquier otro sistema que permita comunicar con el exterior.

La duración del Cónclave también es objeto de un intenso debate entre los expertos, pero la mayoría coincide en que no será demasiado breve para no dar la impresión de que está todo cocinado, ni demasiado largo para que no parezca que hay división.

Cuando un candidato haya obtenido los dos tercios de los votos necesarios para ser elegido, transcurrirán 40 ó 45 minutos entre la tradicional fumata blanca y las campanas que anunciarán simultáneamente al mundo que hay nuevo papa, y su aparición en el balcón central de la basílica de San Pedro.

Durante ese lapso de tiempo, la Santa Sede no hará ningún anuncio ni aceptará preguntas de los periodistas. «Será un evento que todos viviremos juntos», explicó Navarro Valls. *

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