Duras relaciones entre el FMI y Argentina

Néstor Kirchner reiteró que no condenará a Cuba en Ginebra

El FMI está alzando la voz casi a diario y con más decibeles cada vez, para que la Argentina negocie con aquellos tenedores de bonos, un 24% del total original, que no entraron en la operación del canje de la deuda externa en cesación de pagos.

El presidente Néstor Kirchner que está en Alemania buscando, precisamente, apoyo del canciller Gerard Schroeder para que dentro del G7 se respalde el reclamo argentino para que se dé por concluido el default, dio a entender que los que no se subieron al tren del canje deberán esperar que otro gobierno, no el suyo al menos en el actual período que concluye en 2007, escuche sus demandas.

Algunos tenedores de papeles de deuda, sobre todo los fondos buitre, tienen incoadas demandas en tribunales de Nueva York.

No es este un asunto menor. Un grupo de esos fondos buitre espera un dictamen favorable de un tribunal de Apelaciones de Manhattan, por el cual se embargan bonos por siete mil millones de dólares. En el gobierno argentino aguardan una decisión favorable que permitirá comenzar a pagar los intereses de los bonos canjeados. Pero nadie dice qué pasa si el dictamen es contrario a los intereses de la Argentina.

En rigor, el FMI además de amparar a los que no entraron en el canje, que en la jerga financiera se conocen como «holdouts», está demandando una rápida solución a los reclamos de las empresas de servicios privatizadas que exigen que se les permita aumentar las tarifas, un forcejeo que viene de lejos.

Kirchner ha insinuado que podría dejar de considerar al FMI como «acreedor privilegiado» y aun más: que si no hay acuerdo para que se puedan refinanciar deudas con ese organismo, podría incluso no pagárselas, con lo que se crearía la situación de default con el Fondo, el Banco Mundial y acaso el BID.

 

Presiones de todo tipo

Puro apronte o no, lo real es que las tensiones van in crescendo. Kirchner quiere que Alemania lo respalde en el G7 para que al FMI le bajen el copete, pero en ese espacio clave de la economía internacional Italia, Gran Bretaña y Japón llevan la voz más severa, e incluso Holanda que no está en ese grupo pide también dureza por el conflicto que el gobierno argentino tuvo con la Shell cuando aumentó las tarifas.

Kirchner pidió que la boicotearán y esa petrolera y la Esso debieron dar marcha atrás con sus medidas.

Francia también está cercana a la Argentina, a pesar de las demandas de empresas de ese país, sobre todo la distribuidora de agua potable y la clave la dará los EEUU.

Sus hombres en estas cuestiones se muestran componedores pero no del todo claros y los analistas vinculan el apoyo o no, al voto argentino en Ginebra donde Washington pide sanciones contra Cuba. Atajándose, Kirchner ayer en Berlín reiteró que su gobierno se abstendrá, como lo hizo ya el año pasado. En 2003, Eduardo Duhalde ya había salido del griterío de Carlos Menem y Fernando de la Rúa contra La Habana.

Ya se sabe que los cubanos quieren «un voto positivo», no sólo la abstención, pero hay algo que impide que Argentina lo secunde en esa línea y es el caso de la médica Hilda Molina que quiere viajar a Buenos Aires a ver a su hijo, nuera y nietos y no consigue el pasaporte y el permiso necesario.

Insólitamente ayer en La Nación, el embajador norteamericano Lino Gutiérrez publica un extenso artículo pidiendo a Kirchner que condene a Fidel Castro.

Con todo, las relaciones entre Buenos Aires y Washington no son tirantes, más bien previsibles, donde las partes conocen que sobre Cuba y Venezuela hay diferencias y que Argentina junto a Brasil juegan en consonancia con el Departamento de Estado, al menos hasta ahora, en Haití y en Bolivia.

Desde este ángulo, el Departamento del Tesoro puede inclinarse en no hostigar a Kirchner porque si Argentina entra nuevamente en tirabuzón se desestabiliza todo el hemisferio sur, cosa que hoy por hoy detestarían.

Volviendo al FMI. Argentina debe pagarle este año fuertes sumas con plata de sus reservas que llegan a más de 20 mil millones de dólares, si es que no hay acuerdo. Esa es la carta fuerte del organismo financiero, pero ya se dijo Kirchner ha sostenido que no le pagará si le exigen hacer lo que no puede ni quiere. Que abra el canje y que le dé rienda suelta a los reclamos de los dueños de las empresas privatizadas. Veremos. *

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