Todos juran silencio, de palabra y por escrito

Los conductores de vehículos oficiales, ascensoristas y otras decenas de trabajadores que participarán en la organización del Cónclave, que comienza el próximo lunes, deberán guardar secreto sobre el contenido de las reuniones que pueda llegar hasta ellos. Según anunció ayer miércoles el Vaticano en un comunicado, todos los empleados del próximo Cónclave, tanto religiosos como laicos, deberán «prestar un juramento de palabra y por escrito».

Dicho compromiso de guardar secreto tendrá lugar físicamente el viernes a las 15H00 GMT ante el Camarlengo, máxima autoridad en el Vaticano en el período de transición, cargo que ha recaído en el cardenal español Eduardo Martínez Somalo. De esta forma, todos los conductores de los minibuses que transportarán a los cardenales desde la Casa Santa Marta, donde se alojarán, hasta la Capilla Sixtina, donde tienen lugar las deliberaciones y sus votaciones, están afectados por esta medida.

Idéntico juramento prestarán los encargados de acompañar en ascensor a los purpurados, los cocineros, los encargados de la limpieza, médicos y enfermeras que les atienden y encargados de los sistemas técnicos en la Capilla Sixtina. Por primera vez en la historia, toda la Ciudad del Vaticano es zona de Cónclave y los cardenales, en lugar de residir en las austeras celdas de la Capilla Sixtina, decidieron utilizar la residencia Santa Marta. *

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