Surgen dudas sobre las últimas voluntades del Papa
El Papa escribió su testamento en polaco en varias fechas durante sus retiradas de Cuaresma, entre el 6 de marzo de 1979, el año siguiente de su elección, y el 17 de marzo de 2000.
Este testamento no tiene nada de excepcional, explicó a la AFP el padre Michel Kubler, redactor jefe del diario católico francés La Croix, «pero el contenido es muy fuerte».
Juan Pablo II «se preguntó en el año 2000 si no habría llegado el momento de retirarse porque él había aceptado ser Papa, a petición del Primado de Polonia, para hacer entrar a la Iglesia en el tercer milenio», explica Michel Kubler.
En marzo de 2000 Juan Pablo II escribió: «Cuando el 16 de octubre de 1978 el Cónclave de los cardenales me eligió como Sumo Pontífice, el Primado de Polonia, el cardenal Stefan Wyszynski me dijo: ‘el deber del nuevo Papa será introducir la Iglesia en el nuevo milenio'».
«Una vez que su misión fue realizada, el Papa dudó y finalmente optó por una interpretación espiritual de esta misión, que ya no era solamente pastoral. Esto no quiere decir que tuviera la intención de dimitir, sino que se había formulado la pregunta a sí mismo», añade Kubler. En cuanto a su voluntad de ser enterrado en Polonia, Michel Kubler explica que «el inicio del texto demuestra que el Papa quería pedir su opinión a los polacos, pero en seguida precisa que no pretende comprometer a los cardenales».
El 6 de marzo de 1979, Juan Pablo II escribió: «En lo que concierne a los fuerales, repito las disposiciones aportadas por el santo padre Pablo VI». Y en una nota escrita al margen con fecha del 13 de marzo de 1992 precisó: «La sepultura en la tierra, no en un sarcófago».
La traducción italiana no menciona la frase que sigue en polaco: «En cuanto al lugar, que decida el Colegio de cardenales y los compatriotas».
El 5 de marzo de 1982 el Papa escribió: «Sobre la última frase de mi testamento del 6 de marzo de 1979 (sobre el lugar de los funerales), dejo claro que tengo en mente: la ciudad de Cracovia o el Consejo General del Episcopado de Polonia, y pido al Colegio de cardenales que satisfaga en la medida en que sea posible las eventuales demandas de éstos». *
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