Cristina Fernández será postulada para senadora nacional

Argentina: internas para legislativas

Las «internas abiertas» se realizarán el 7 de agosto un día muy peculiar: es San Cayetano, patrono del trabajo, que es muy venerado sobre todo por las personas más sencillas, quienes suponen que puede auxiliarlos para conseguir un puesto laboral en tiempos de enorme desocupación, aunque los índices oficiales señalan que está en retroceso.

Acaso por eso el día exacto anunciado ayer por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, diluya el interés de los ciudadanos, pero el anuncio que al fin se aplicara la ley votada hace tiempo, ha sido bien recibida en la oposición.

El mecanismo es así: los afiliados a cualquier partido pueden sufragar únicamente en el de sus amores. Los independientes, por primera vez, podrán hacerlo por cualquier partido y una sola vez, obviamente. Es un paso importante para ir purificando la vida de las organizaciones políticas, parte de la reforma de la política que el ciudadano de a pie demanda y que requerirá todavía bastante, sobre todo en la vigilancia de quienes financian a candidatos y organizaciones.

Hace dos años, cuando Eduardo Duhalde era presidente de los argentinos y el Parlamento sufragó la ley sobre internas abiertas, no pudo o no quiso aplicarla debido a la división del peronismo, que como se sabe presentó para las presidenciales de abril del 2003 tres opciones diferentes, entre ellas Carlos Menem y Néstor Kirchner, logrando el entonces gobernador de Santa Cruz llegar a la Casa Rosada al negarse el líder riojano ir al balotaje ya que nadie logró los sufragios necesarios para ganar.

No es un paso, el de la convocatoria y el cumplimiento de la ley, desligado de la interna que se agiganta dentro del justicialismo de la provincia de Buenos Aires, donde de hecho se ha partido entre los que siguen los consejos de Duhalde y los que apoyan al gobernador Felipe Solá, un aliado claro de Kirchner.

 

Cristina de Kirchner será candidata a senadora

En ese distrito se zanja de esta manera que la designación de los candidatos a legisladores de todo nivel no quede en manos de los aparatos, pero hay que ver si hay riña o consenso, porque si la lista es única la ley prevé que no haya elecciones.

¿Se zanja? Esta es la gran pregunta sobre todo por el trascendido, casi un grito, de que la senadora por Santa Cruz, Cristina Fernández de Kirchner, primera dama además, irá como postulante en la provincia de Buenos Aires que en octubre elige tres senadores, amén de 36 diputados nacionales y un montón de otros cargos.

Es para algunos un desafío si no a Duhalde, sí al duhaldismo que puja por imponer como pretendiente a senadora nacional a Hilda «Chiche» González, esposa del caudillo bonaerense. La versión «Cristina candidata» es una respuesta al intento de los gurkas del duhalidsmo de imponer como candidato a su mentor, ambición que no se sabe si cuenta con el consentimiento del ex mandatario.

En algún momento, se supone, Kirchner y Duhalde se sentarán a analizar cómo viene la mano y acaso salga alguna coincidencia sobre la base de que Cristina Fernández será la postulante. Una variante, anticipada por este diario hace dos semanas, es que para senadores las dos facciones bonaerenses lleven los mismos candidatos, pero de allí para abajo, cada uno por su lado: el kirchnerismo con el Frente de la Victoria, el sello que llevó el actual presidente en el 2003 y el duhaldismo con otra denominación.

De alguna manera, Kirchner debe incorporar a la negociación al gobernador Solá, quien ya llama a su línea interna Frente de la Victoria que el sábado en Mar del Plata casi seguro proclama como candidata a Cristina.

 

¿Un encuentro en los cielos?

De paso, cañazo: Solá convocará para el 7 de agosto a internas para elegir autoridades del partido peronista bonaerense. Aunque aquí votan solamente los afiliados, en el contexto de la interna abierta para candidatos los hombres de Sola (y de Kirchner) suponen que harán más que bien papel frente al aceitado aparato del duhaldismo que como se ven las cosas, va perdiendo fuerza en influencia.

Duhalde no dijo nada antes de salir la noche del miércoles para Roma, porque quiere participar de las exequias de Juan Pablo II que lo apoyó sin éxito, cuando quiso ser presidente por vía electoral. El Pontífice le dio aliento para su programa sobre encarar de manera distinta a la tradicional el asunto de la deuda externa.

Pero como Kirchner no va a las ceremonias en el Vaticano, se quiere mostrar al viaje del caudillo bonaerense como otro elemento de diferenciación. El no viaje del Presidente, que irá de todas maneras cuando asuma el Pontífice que suplante al difunto, ha exacerbado los ánimos de casi todo el arco de la oposición y de prestigiosos columnistas políticos a los que Kirchner los reprendió calificándolos de «hipócritas.

En el avión que llevó a Roma a Duhalde voló el canciller Rafael Bielsa para sumarse a la delegación a los funerales que encabeza el vicepresidente Daniel Scioli. Pero el vuelo transportó a otro ex, Carlos Menem, con lo que abrió el espacio de una cumbre en los cielos con su viejo enemigo Duhalde para ver si juntos lo frenan a Kirchner. Es una especulación, claro. Todo vale para una interna que nuevamente deja a la oposición como convidada de piedra, ya que otra vez, la iniciativa sigue en manos del gobierno o del peronismo. Que es y no es la vez, lo mismo. *

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