Saddam, desde la cárcel, siguió la labor de la Asamblea Nacional en directo por televisión

Irak tiene un presidente kurdo

Desde la cárcel secreta en que fue encerrado por los norteamericanos, el ex presidente Saddam Hussein siguió la labor de la Asamblea Nacional en directo por televisión y asistió a la asunción del más alto cargo del estado por parte de un dirigente de la minoría kurda perseguida durante su gestión.

«A Saddam y a otros once jerarcas del viejo régimen les hemos hecho comprender que éste ha concluido verdaderamente y que en este país ahora se llega al poder con la democracia, no con golpes de estado», dijo el ministro por los Derechos Humanos, Bakhtiar Amin.

Con 227 votos a favor y 30 en blanco, además de Talabani fueron designados ayer también dos vicepresidentes, el chiita Adel Abdul Mahdi y el sunnita Ghazi al Yawar, el jefe de estado saliente.

Con su elección, se constituyó el Consejo de la presidencia, el organismo que hoy, en base a normas transitorias, confiará a Ibrahim al Jafari el encargo de formar el nuevo gobierno de lo que la población ya casi había desistido.

Después de las elecciones del 30 de enero, además de la violencia cotidiana, el país fue víctima de enfrentamientos y rivalidades entre políticos que no lograban ponerse de acuerdo.

Al final el cuadro comenzó a recomponerse el domingo pasado cuando, después de dos sesiones tumultuosas, la situación se destrabó, la Asamblea eligió finalmente a su presidente y a dos vices y comenzó un inédito experimento de repartición del poder en un país donde conviven etnias y sectores diversos.

«Este es el nuevo Irak, con un jefe de estado kurdo y no árabe ¿qué otra cosa puede esperar el mundo de nosotros?», se preguntó el presidente del parlamento, Hatem al Hassani.

Este cargo, como el de vicejefe de estado, fue asignado a los sunnitas que, en el poder con Saddam Hussein, boicotearon siempre las elecciones ganadas por los chiitas y los kurdos.

En la nueva Asamblea Nacional son sólo 17 sobre 275 diputados pero este componente fue cooptado en el proceso democrático entre otras cosas para evitar también el apoyo a la guerrilla que entre los sunnitas tiene consenso.

Mientras en Kurdistán la gente ayer salía a la calle para manifestar su alegría, Talabani se puso de pie y prometió al parlamento trabajar por la unidad y el bien de todos, tendiendo la mano también a los «rebeldes».

«A los que abrazaron las armas por motivos patrióticos y porque son contrarios a la ocupación de nuestro país quiero decirles que son nuestros hermanos y que a todo se le puede encontrar una solución», dijo.

El nuevo jefe de estado prometió mano de hierro contra «los terroristas» y pidió a los países vecinos impedir las infiltraciones de extremistas y criminales extranjeros.

Talabani tiene 72 años y es líder de la Unión Patriótica del Kurdistan (UPK), movimiento que con el PDK de Massud Barzani luchó contra el régimen de Hussein.

En el plano formal, este territorio del norte rico en petróleo gozaba de una amplia autonomía pero el ex rais lo tuvo durante años bajo su dominio con mano de hierro.

En 1988, para terminar con peligrosos fermentos independentistas, el ejército atacó a una pequeña ciudad con armas químicas, matando con ellas a miles de civiles, según las denuncias.

El próximo paso por el camino de la democracia en Irak es la formación del gobierno que Jafari debería completar antes de fin de mes si las tratativas llegan a buen puerto.

El nuevo parlamento y todos los órganos institucionales en vías de formación tendrá un carácter aún provisorio.

La Asamblea Nacional deberá ahora comenzar a redactar un borrador de la Constitución auténtica en vista de nuevas elecciones programadas para diciembre para designar un parlamento que dure no meses sino años. *

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