Roma colapsó por peregrinos
Miles de personas esperaron por más de 10 horas para rendir un homenaje póstumo a Juan Pablo II, aún tras el cierre del acceso al lugar donde yacen los restos del Pontífice, a las 21 GMT, mientras comenzaron los preparativos para el multitudinario funeral del viernes.
La inhumación del pontífice se realizará de inmediato luego de la misa fúnebre, sin cortejo hasta San Juan de Letrán.
Según fuentes policiales romanas, un millón de personas se encontraban ayer en los alrededores de la Basílica de San Pedro, antes de que se cortara totalmente la fila a las 21 GMT, 23 locales.
A partir de esa hora, con retraso según lo anunciado, no fue posible ponerse en cola desde la margen izquierda del río Tevere, a la altura del Puente Umberto I, mientras que a las 22 había ocurrido lo mismo con la margen derecha.
Inicialmente se informó que a las 22 locales (20 GMT) se cortaba la posibilidad de sumarse a las largas filas de fieles, debido a que -según estimaciones- la cola ya existente deberá terminar para mañana a la noche, cuando el templo será cerrado para preparar el funeral.
El promedio de peregrinos que pasaban frente al cuerpo del Pontífice se mantuvo entre 13.000 y 15.000 por hora, precisó una fuente policial, mientras se lanzó un llamado a los comerciantes y residentes de la zona que les dieran cobijo.
Sólo de Polonia, la tierra natal del papa, se espera la llegada en las próximas horas de un millón de fieles que viajan, aún con poco dinero en el bolsillo, para despedir a su hijo predilecto, de acuerdo a estimaciones del gobierno de Varsovia. El jefe de la Protección Civil romana, Guido Bertolaso, anunció que «ya estamos en un millón de personas en la Plaza». *
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