Don Claudio, el "papable" de Lula
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, tiene un candidato a Papa, su amigo, el arzobispo de San Pablo, cardenal Claudio Hummes, a quien llama públicamente «compañero Don Claudio» y con quien, suele recordar, «nos escondimos juntos de la policía» durante la dictadura militar (1964-1985).
Más allá de este respaldo, Hummes, al frente de la arquidiócesis de San Pablo desde 1998, es considerado un «papable» por los expertos en temas vaticanos, los llamados «vaticanistas», y hoy avanzaba en las casas de apuestas de Londres y Dublín al cuarto lugar entre los favoritos.
Hummes, un franciscano de 70 años nacido el 8 de agosto de 1934 en Montenegro, a 100 kilómetros de Porto Alegre, la capital de Rio Grande do Sul, viajará mañana a Roma para participar de los funerales y de la elección del sucesor de Juan Pablo II.
Antes de emprender viaje, Hummes fue prudente. «Todos los cardenales son candidatos», dijo a un grupo de periodistas.
Para él, la pertenencia geográfica no pesará tanto en la elección del próximo Pontífice.
«Que sea o no de América Latina eso no es importante. Lo importante es que el cónclave se coloque en las manos de Dios y que los cardenales, iluminados por el Espíritu Santo, elijan al hombre que sea el mejor para dirigir a la Iglesia en este momento determinado del mundo. Que sea el mejor para la Iglesia y para el mundo», sostuvo.
Hummes fue designado cardenal por Juan Pablo II, como la gran mayoría de sus colegas, pero él no cree que el sucesor del Papa polaco vaya a ser una mera copia.
«Los Papas son todos distintos y un nuevo Papa es también una nueva época», destacó.
Lula da Silva lo había invitado para viajar juntos en su nuevo avión, pero el cardenal desechó el convite con el argumento de que desea estar en Roma lo más pronto posible.
Lula da Silva, que acaba de decretar luto nacional por 7 días, viajará a Roma el jueves al frente de una comitiva de primerísimo nivel, integrada por los titulares de la Cámara de Diputados, el Senado y el Supremo Tribunal Federal, el máximo organismo del Poder Judicial.
«Es lo menos que un obrero puede hacer por un obrero. Tengo una deuda de gratitud con el Papa», explicó Lula da Silva y recordó que, junto a otros dirigentes sindicales, fue recibido por Juan Pablo II en su primera visita a Brasil, en 1980. *
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