La Iglesia comienza a dibujar el retrato del nuevo sucesor de Pedro
Dos días después de la muerte del Papa, la Iglesia de los cinco continentes debate sobre el rostro del nuevo sucesor de Pedro y recuerda las cualidades indispensables del Pontífice y los grandes desafíos que le aguardan.
Todos coinciden en que será difícil superar el carisma de Juan Pablo II y saben que su sucesor deberá inspirarse en él pero retomar cuestiones olvidadas o urgentes.
«El cónclave no elegirá un clon de Juan Pablo II, una especie de Juan Pablo III, sino un hombre diferente que sea capaz de hacer avanzar la Iglesia», estimó el arzobispo de Montreal (Canadá), Jean Claude Turcotte.
La creciente apatía religiosa en Europa, los pasos de gigante del Islam, el celibato de los sacerdotes, la postura de la Iglesia frente a la sexualidad, el papel de la mujer y la manipulación genética serán algunas de las piedras en el camino del nuevo Papa, según los expertos. «Su prioridad ya no será enfrentarse a la izquierda, sino mantener y expandir sus bastiones en América Latina, frente a las iglesias sectarias, en Africa y Asia, frente al avance del Islam, y en Europa, ante una ola de apatía religiosa», estimó el especialista latinoamericano Isaac Bigio.
Conservador o abierto al diálogo y a los nuevos tiempos: este dilema que el paradójico Juan Pablo II supo mal que bien conciliar, convierte al Vaticano en un volcán a punto de entrar en erupción como ha quedado claro tras la muerte de Juan Pablo II.
Para el arzobispo español, Cipriano Calderón Polo, el nuevo Papa debe tener «su programa y sus ideas» y representar «un cambio total» para la Iglesia del siglo XXI.
El sucesor de Juan Pablo II «no puede inventar ni una nueva Iglesia ni un nuevo Evangelio. Sería un insulto pensar lo contrario», aseguró por su parte Fernando Sebastián, otro arzobispo español.
Desde Honduras, uno de los nombres de la lista de papables, el arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Andrés Rodríguez, recordó que el nuevo Papa deberá «mundializar la solidaridad».
Ante la flagrante pérdida de vocaciones, la apatía religiosa en regiones como Europa y el imparable avance de las sectas el nuevo Papa deberá ser para muchos otros un gran evangelizador y un verdadero guía espiritual. «Hay que reconquistar a los fieles», apuntan los expertos.
Los 117 cardenales que se reunirán en cónclave en los próximos días también estudiarán la cuestión de la edad del Papa. Después de ser guiada durante más de 26 años por el mismo hombre, la Iglesia podría optar por un mandato más corto, es decir, por un Papa de más edad que dirija la Iglesia únicamente el tiempo suficiente para recomponer las alianzas y sentar las bases de una nueva estrategia.
Además de las virtudes y la edad, la gran cuestión será saber de qué región del mundo procederá el nuevo sucesor de Pedro. América Latina, pilar más sólido del catolicismo en el mundo y única región donde las vocaciones no están en plena crisis, podría ser la patria del nuevo Papa.
Para el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, hay que «hacer presión» para que el futuro pontífice venga de América Latina, conocido como el continente de la esperanza. Además del arzobispo de Tegucigalpa, los nombres de Claudio Hummes, arzobispo de Sao Paulo, del colombiano Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación del Clero, y del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, resuenan en los pasillos vaticanos como ‘papables’.
Por último, el peso adquirido por grupos católicos durante el pontificado de Juan Pablo II también podría pesar en el cónclave. Concretamente el poderoso Opus Dei, convertido en Prelatura personal por Juan Pablo II, es observado con recelo por millones de católicos.
«El Opus Dei tiene mucho poder, pero en un cónclave los cardenales están bajo juramento y delante de Dios para elegir el mejor hombre para el bien del mundo y de la Iglesia», tranquilizó el cardenal brasileño Claudio Hummes. *
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