El Papa será sepultado el viernes
La fecha fue decidida durante la primera reunión de los cardenales, a la que asistieron 63 purpurados, que se celebró ayer de mañana en la sala Bologna del Palacio apostólico.
Roma vivirá el viernes un «momento sin precedentes», aseguró ayer el intendente de la capital, Walter Veltroni, quien indicó que la ciudad «se paralizará para garantizar el normal desarrollo de la manifestación de afecto al pontífice».
La capital de la cristiandad recibirá ese día un auténtico aluvión de fieles: al menos dos millones de personas, según algunas estimaciones, entre dos y cuatro millones, según otras.
Mientras desde Polonia el padre Zaccaria Yablonski, uno de los responsables del santuario mariano de Czestochowa, pronosticaba que podrían ser un millón los polacos que acudan a la capital italiana para el sepelio de su ilustre compatriota.
Además de los millones de peregrinos, la lista de jefes de Estado y gobierno que participarán en el rito fúnebre se amplía.
Ayer se confirmó la presencia del presidente estadounidense George W. Bush, el premier inglés Tony Blair, el premier español José Luis Rodríguez Zapatero, el alemán Gerard Schroeder, el mandatario francés, Jacques Chirac, y el príncipe Carlos, que retrasó su boda con Camilla Parker Bowles para el sábado.
Desde América Latina, aterrizarán en Roma los presidentes brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, el mexicano Vicente Fox, el costarricense Adel Pacheco, y el salvadoreño Antonio Saca; los vicepresidente argentino, Daniel Scioli, colombiano Francisco Santos, y dominicano Rafael Albunquerque.
Además, los cancilleres venezolano, Ali Rodríguez, y el boliviano, José Ignacio Silas.
El presidente uruguayo Tabaré Vazquez estará representado por su esposa y su hijo mayor.
Las autoridades italianas, en colaboración con las vaticanas, están definiendo en una carrera contrarreloj el plan de acogida de los participantes en el sepelio y, sobre todo, de seguridad.
El dispositivo de seguridad será parecido al adoptado en ocasión de otros grandes acontecimientos celebrados en la capital italiana, como la cumbre de OTAN-Rusia en Pratica di Mare, a las afueras de Roma, en 2002.
El número de agentes de las fuerzas de seguridad fue notablemente reforzado (6.430 agentes se van a sumar a los que ya están en servicio), mientras el cielo aéreo romano quedará cerrado y vigilado constantemente por un avión radar Awacs de la OTAN.
El tráfico automovilístico privado será desviado hacia explanadas y aparcamientos lejos del centro, desde donde los fieles se moverán a pie o con transportes locales para llegar hasta la plaza de San Pedro.
La plaza vaticana lució ayer nuevamente un aspecto lleno a rebosar: bajo un sol estival, decenas de miles de personas formaron una interminable fila desde primeras horas de la mañana para entrar en la basílica a dar el último saludo al Papa.
Los restos mortales -desde ayer expuestos en la sala Clementina del Palacio Apostólico- fueron trasladados a media tarde a la basílica de San Pedro, que abrió sus puertas a la multitud a las ocho de la tarde locales.
La basílica permanecerá abierta de día y noche las próximas tres jornadas para que los fieles puedan despedirse de Juan Pablo II, y solo se cerrará durante tres horas (de las 2.00 a las 5.00 locales) para proceder a su limpieza.
El viernes, después de los funerales, el pontífice será enterrado en las grutas vaticanas, al no haber dejado ninguna otra voluntad escrita, según informó ayer su vocero.
Navarro Valls, sin embargo, no dio alguna información sobre la fecha en que se celebrará el cónclave que, según lo establecido, debe comenzar entre 15 y 20 días después de la muerte del Papa, es decir entre el 17 y el 22 de este mes. *
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