Los colaboradores más íntimos del Papa hacen las maletas

El círculo de colaboradores más íntimo del papa Juan Pablo II tendrá que abandonar el Vaticano tras el fallecimiento del pontífice que permaneció más de 26 años al frente de la Iglesia Católica.

No sólo los miembros de la Curia -el gobierno vaticano- han perdido sus cargos al fallecer el Papa, así como el portavoz, Joaquín Navarro Valls, sino que el ‘clan’ polaco, los dos secretarios privados y las religiosas que estaban a su servicio desde que era obispo de Cracovia, tienen siete días para recoger sus cosas y abandonar el Vaticano.

Este plazo de ‘gracia’ se lo deben al propio Juan Pablo II que al promulgar la Constitución Apostólica en 1996 abolió la normativa vigente hasta entonces que preveía el precinto inmediato de los apartamentos a la muerte del Papa poniendo de patitas en la calle a sus colaboradores en el momento, para evitar tentaciones sobre la propiedad ajena.

Ahora sólo se precinta el despacho y la habitación del Papa hasta que se realice el inventario por las autoridades correspondientes.

El futuro es incierto para las hermanas Tobiana, Germana, Fernanda, Matylda y Eufrosyana que han vivido por y para su ilustre compatriota desde que era obispo de Cracovia, como sus dos secretarios privados, los también polacos Stanislaw Dziwisz y Stanislaw Mietek.

Los dos secretarios y las tres monjas, en particular Tobiana, licenciada en medicina aunque no practica, que permaneció día y noche a la cabecera del Papa durante el recrudecimiento de su enfermedad en los últimos meses, eran los «familiares» del Pontífice a los que se refirió Navarro Valls horas antes de la agonía del Papa.

Monseñor Dziwisz, de 64 años, hijo espiritual de Karol Wojtyla que el sábado murió a los 84 años con una mano en las de su fiel secretario, sólo se apartó de la cabecera del Papa el miércoles santo durante una semana por prescripción médica al contraer una gripe.

Hasta ahora se pensaba que Dziwisz, que participará en la organización del funeral, podía ser el cardenal ‘in pectore’ nombrado por Juan Pablo II en octubre de 2003 en retribución por sus leales servicios de más de 40 años, pero el Papa se llevó al parecer el secreto a la tumba, lo que lo invalidaría.

El portavoz del Papa más mediático que ha tenido la Iglesia Católica en la era de la globalización y uno de los laicos más poderosos del Vaticano, Navarro Valls, también tendrá que preparar sus maletas. *

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