El mundo entero le rindió homenaje al Papa universal
Las televisiones mostraron ayer domingo las primeras imágenes del cuerpo sin vida de Juan Pablo II, vestido con una casulla blanca y una capa roja, las manos sobre el cuerpo, el báculo bajo el brazo izquierdo y una mitra en la cabeza, yaciente en un catafalco de tela color oro.
Las autoridades vaticanas e italianas, con su amigo el presidente de la República Italiana, Carlo Azeglio Ciampi, a la cabeza, le rindieron homenaje antes de que su cuerpo sea trasladado este lunes a la basílica de San Pedro para que los fieles -se esperan más de dos millones de peregrinos estos días en Italia- den el último adiós al Papa más universal en los dos mil años de Iglesia Católica.
Juan Pablo II se apagó el sábado por la noche a los 84 años pero su palabra volvió a resonar en la Plaza de San Pedro, por donde pasaron a lo largo del domingo de Divina Misericordia más de 150.000 personas.
«El amor convierte el corazón y da la paz» en un mundo donde «a veces parece olvidado y dominado por el poder del mal, el egoísmo y el miedo», escribió el Pontífice en su mensaje póstumo leído por el arzobispo argentino Leonardo Sandri en la plegaria Regina Coeli, que sustituye al Angelus en la semana pascual.
Antes, más de 100.000 personas asistieron a la misa al aire libre en memoria del difunto Papa, concelebrada por el cardenal Angelo Sodano, ex secretario de Estado del Vaticano, entre las que había también numerosas autoridades.
«El Papa murió sereno», aseguró el cardenal Sodano en la homilía de la primera ceremonia oficial del Vaticano después de su muerte por un shock séptico y una insuficiencia cardíaca irreversible, según el certificado de defunción.
Fotos, flores, dibujos de niños y mensajes de amor ornaban las columnas y farolas de la imponente plaza, protegida para la ocasión por un nutrido grupo de agentes de los cuerpos de seguridad, en altares improvisados en homenaje al que los católicos apodaban cariñosamente el «Papa Peregrino».
Muchos fieles se han sentido huérfanos por la muerte de quien consideraban como a un padre.
«No habrá ninguna persona que se pueda comparar con ese hombre», aseguró la ecuatoriana Mónica Soria, para quien ha dejado un «vacío inmenso». «En nuestros corazones no morirá jamás», aseguró.
No sólo los católicos se han quedado desolados por la desaparición de un Papa irremplazable para muchos. Budistas, judíos, musulmanes o protestantes también le rindieron homenaje subrayando sus esfuerzos para acercar a los pueblos y las confesiones.
Cuando la emoción sigue a flor de piel y se preparan sus funerales y su entierro, en la cripta de la basílica de San Pedro, que por calendario pueden ser el miércoles, jueves o viernes de esta semana, la carrera por su sucesión ha quedado abierta.
Cardenales de todo el mundo con derecho a voto en el Cónclave, que comenzará entre el próximo día 18 y el 23, han empezado a llegar a la ciudad eterna para participar también en los funerales y en reuniones preparatorias, la primera será este lunes.
Pero muchos purpurados de los 117 con derecho a voto en el Cónclave del que saldrá su sucesor, ya han empezado a desvelar qué tipo de Papa les gustaría.
Para el cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez, unos de los papables, el próximo Pontífice deberá impulsar la globalización de la solidaridad, porque la mundialización ha acentuado la pobreza.
Para el arzobispo español Cipriano Calderón Polo, el elegido representará «un cambio total» para la Iglesia del siglo XXI.
El secretario general del Episcopado mexicano, Norberto Rivera, aboga por un Papa «que continúe el trabajo tan importante que ha llevado Juan Pablo II en el sentido de la aplicación del Concilio Vaticano II».
«Un hombre que pueda impulsar, potenciar, vitalizar este trabajo ya emprendido y tan bien logrado, pero todavía no terminado», dijo.
Numerosos jefes de Estado o de Gobierno, como el estadounidense George W. Bush o el español José Luis Rodríguez Zapatero, han confirmado su asistencia a los funerales de Estado cuya celebración está prevista el jueves. *
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