POLEMICA DESPUES DE SU MUERTE ENTRE EL ESPOSO Y LOS PADRES

Los restos de Terri serán cremados y enterrados en un lugar secreto

Los arreglos para los funerales de Schiavo están en el centro de la primera polémica después de su muerte, entre los militantes de la derecha religiosa «pro-vida» y los sectores más liberales, defensores del derecho a morir «con dignidad».

Michael Schiavo, el ex esposo de Terri, ya había dejado trascender que su intención es cremar los restos y depositarlos en Pensilvania, donde se desarrolló su romance.

En cambio los Schindler, que son católicos devotos, quieren enterrarla en el estado de Florida, donde ellos viven y donde la mujer pasó sus últimos años, en un hospicio en la localidad de Pinellas Park.

El hermano de Michael, Scott Schiavo, explicó que la decisión de depositar las cenizas en un lugar secreto tiene por objetivo evitar que los Schindler conviertan los funerales en «otro espectáculo mediático», en referencia a la amplísima cobertura que tuvo la cruzada legal de los padres para evitar la muerte de su hija.

Los Schindler deberán contentarse con una misa en recuerdo de la mujer, planeada para el martes o el miércoles de la semana próxima.

Terri Schiavo murió el jueves, casi dos semanas después de que se le desconectara el tubo de alimentación.

Michael aseguró que su esposa le había dicho en el pasado que, ante la eventualidad, no quería ser mantenida con vida artificialmente.

La voluntad de Michael, custodio legal de Terri, fue desafiada por los Schindler, quienes acudieron a la justicia del estado de Florida, al circuito federal de apelaciones y hasta a la Corte Suprema estadounidense.

El caso involucró también a la mayoría republicana en el Congreso y al presidente, George W. Bush, cuya agenda de conservadurismo compasivo es similar a la de los grupos pro vida, es decir, contraria a la eutanasia, al aborto y también a la experimentación médica con células estaminales.

En medio de la batalla por la reconexión del tubo de alimentación, el Congreso en Washington aprobó de urgencia una ley que permitió a los Schindler acudir ante la justicia federal después de que su reclamo fue rechazado por los tribunales de Florida.

La ley fue rápidamente firmada por el presidente, cuyo hermano, Jeb Bush, gobernador de Florida, también apoyó a los padres de Terri, buscando sin éxito convertir al gobierno de su estado en custodio de la mujer.

Este enfrentamiento parece destinado a sobrevivir a Schiavo, quien jamás pudo recuperar la conciencia en los quince años posteriores al colapso cardíaco de febrero que en 1990 dañó de manera irreversible su corteza cerebral.

El sacerdote Frank Pavone, uno de los consejeros espirituales de los Schindler, aprovechó el momento para anunciar el lanzamiento a través de los medios de comunicación de un movimiento de sacerdotes contrario al aborto y la eutanasia. Pavone y sus correligionarios «están listos para dedicar sus vidas para poner final a la tragedia del aborto», dijo.

El grupo tiene previsto trabajar para inscribir en las listas electorales a los ciudadanos antiabortistas, para influir así el mapa político, y poner en marcha acciones de presión ante los parlamentos estaduales y federal.

El sacerdote ya obtuvo el apoyo de la diócesis de Amarillo, en Texas, donde los miembros del nuevo grupo podrán establecer su cuartel general, incluyendo aulas y dormitorios.

«No tengo dudas de que veremos una tremenda e inmediata respuesta a esta iniciativa», afirmó Pavone.

Haciendo eco a los temores de los sectores más liberales de Estados Unidos, una organización de Amarillo que trabaja en favor de la planificación familiar, la Panhandle Planned Parenthood, calificó la iniciativa de Pavone como «espantosa». *

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