El impacto de la decisión de Brasil referida al FMI
BRASIL YA comunicó al FMI su decisión de no renovar el acuerdo que vencía precisamente hoy, 31 de marzo, lo que ha alcanzado intensa repercusión mundial. Fue tema de la reunión efectuada en Puerto Ordaz, Venezuela, entre los mandatarios Rodríguez Zapatero, Chávez, Lula y Uribe. En Brasil fue saludada por el conjunto de la opinión pública y de los partidos, y en particular por la Federación de Industrias del estado de São Paulo (Fiesp) y la Central Unica de Trabajadores (CUT), que ya en una carta pública del 24 de marzo al ministro Palocci reiteraba su histórica posición de oponerse a cualquier acuerdo que comprometiera la independencia del país.
Lula y Palocci, Fiesp y CUT
En cadena de radio y TV, el lunes 28, el ministro Palocci hizo la historia de los dos años de gobierno que permitieron adoptar esta histórica decisión, a partir de la grave crisis económica y el desborde inflacionario con que asumió en enero de 2003. Luego señaló: «2004 fue un gran año para nuestro país. El Brasil creció 5,2%, la mayor tasa de los últimos 10 años. La industria creció 8,3%. Produjimos más de 2 millones de vehículos, 42 millones de celulares, 9 millones de televisores. Prácticamente todas las cifras económicas de 2004 fueron récord. Todo eso significó una fuerte generación de empleos: fueron más de 2 millones de empleos genuinos en todo el país en los dos últimos años. En los últimos 12 meses las exportaciones alcanzaron el récord histórico de más de 100 mil millones de dólares. Pero no podemos olvidar que si conseguimos todo eso, fue con un gran esfuerzo y responsabilidad fiscal. Por tanto, el control del presupuesto y de los gastos públicos continuará con disciplina y transparencia. Eso es lo que garantizará la continuidad del equilibrio económico necesario para que Brasil siga creciendo». Y luego: «En 2005, el ritmo va a continuar fuerte, con más crecimiento y generación de empleo. En suma, credibilidad internacional, independencia financiera, crecimiento económico, generación de empleos de calidad es todo lo que el Brasil precisa para mejorar su distribución del ingreso, reducir la pobreza y las injusticias sociales. Al fin de cuentas, ése es el gran objetivo del gobierno Lula».
Por su parte, la poderosa Federación de Industrias del estado de São Paulo declaró que la decisión del gobierno es «un importante paso rumbo a la consolidación de su imagen como un destino seguro de la inversión internacional». Previamente, en carta enviada al ministro de Hacienda el 24 de marzo con la firma de su presidente Luiz Marinho, la central obrera CUT reclamaba no renovar el acuerdo con el FMI e instaba a «un entendimiento nacional que articule los diversos segmentos sociales del país de manera de obtener un crecimiento económico y social sustentable, con generación de ingresos y de empleo, estabilidad de los precios, inversiones y mantenimiento de la recaudación tributaria».
La lucha en la OMC
Decíamos ayer que Brasil llevó la lucha en todos los campos, incluso en ese otro gran centro del poder mundial que es la OMC, y también allí obtuvo éxitos extensivos a todos los países del sur.
El 19 de marzo, la OMC confirmó la decisión adoptada el 27 de abril de 2004 que condena al gobierno de EEUU a dejar de subsidiar a sus productores de algodón, dando razón definitiva al planteo realizado por Brasil, exportador de algodón a 40 países. El gobierno norteamericano, que otorga cuatro mil millones de dólares anuales a sus 25 mil productores de algodón, tiene plazo hasta el 1º de julio para eliminar la subvención a la exportación del producto y el subsidio doméstico no podrá sobrepasar los 16 meses a partir de ahora.
Es la segunda victoria brasileña en un año contra los países ricos –la primera fue contra los subsidios de la Unión Europea (UE) a la producción de azúcar, que incluyen maniobras de reexportación cuyo efecto es deprimir el precio internacional– en una acción que favorecerá a 13 otros países productores. En una reunión efectuada en Kenia días pasados, el canciller brasileño Celso Amorim formuló votos para que los beneficios alcancen también a los países africanos. En su informe, la OMC reconoce el efecto distorsionante de los subsidios embutidos en el financiamiento a los productores norteamericanos de soja, maíz y arroz.
El G-20 y los subsidios
Reunido en Nueva Delhi el 19 de marzo el G-20 (que Uruguay pasó a integrar, y que constituye un factor de peso dentro de la OMC) pidió el cese en un plazo de 5 años de todos los subsidios agrícolas aplicados por EEUU, la UE y Japón, los cuales alcanzan la suma colosal de 300 mil millones de dólares anuales. En su capital, India firmó con el Mercosur un tratado de comercio preferencial. Todo se va uniendo en la lucha por objetivos comunes. *
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