"Haga Patria, mate a un cura" pedían los ricos salvadoreños, recordó el obispo
Hace 25 años, cuando el arzobispo de San Salvador monseñor Oscar Arnulfo Romero abogaba por la justicia social antes de ser asesinado, la clase adinerada salvadoreña llevaba calcomanías que decían: «Haga Patria, mate a un cura», recuerda el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez. «En cuanto se conoció la noticia de su asesinato –el 24 de marzo de 1980–, muchas familias de sectores ricos hicieron fiesta y reventaron morteros», recordó el obispo Rosa Chávez. Chávez indicó que la furia contra la iglesia desatada por sectores de la derecha era tal que en los vehículos de la clase adinerada, según el obispo, fueron colocadas calcomanías con la lapidaria frase «haga Patria, mate a un cura (sacerdote)».
Según monseñor Rosa Chávez, esos sectores de la derecha «nunca pensaron que 25 años más tarde, no sólo estaríamos rindiendo homenaje a San Romero de América, sino a San Romero del Mundo».
Rosa Chávez destacó «la evolución» que tuvo el asesinado arzobispo Oscar Arnulfo Romero, que, de conservador pasó a defender a los pobres, hecho que no fue tolerado por la derecha que ordenó su ejecución hace 25 años. «Yo estoy convencido de que su respuesta (la de Romero) cuando le pregunté si se había convertido, es certera; me dijo: ‘yo no diría que es una conversión, sino una evolución'», aseguró Rosa Chávez durante una ponencia en la Universidad Centroamericana (UCA) titulada «La presencia de monseñor Romero en la iglesia salvadoreña.
Según el obispo auxiliar capitalino, el tema de la conversión de Romero es muy «discutida», pero su evolución estuvo marcada por los documentos del Concilio Vaticano II, la conferencia de Medellín de 1968, con la que «se redescubrió», y la de Puebla de 1978 en México, que proponían un mayor acercamiento de la iglesia a los más necesitados. *
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