El Papa no habla y lo alimentan por una sonda
La declaración sorpresiva del portavoz vaticano fue el primer informe médico sobre la salud del Papa desde el 10 de marzo, tres días antes de su alta del hospital Gemelli, donde había sido internado el 24 de febrero para efectuarle una traqueotomía, tras una grave crisis respiratoria.
Navarro Valls informó que «para mejorar el aporte de calorías y favorecer una válida recuperación de sus fuerzas comenzó una nutrición a través de la colocación de una pequeña sonda nasogástrica».
El Pontífice tiene problemas para deglutir por el mal de Parkinson, que produce la parálisis de los músculos, y era alimentado con semilíquidos y suero con hierro por vía endovenosa, mal tolerado, con el riesgo de contraer una anemia.
El Papa «continúa su lenta y progresiva convalecencia», subrayó el vocero.
Navarro Valls anunció también que Karol Wojtyla «transcurre muchas horas en su sillón, celebra la Misa en su capilla privada y está en contacto de trabajo con sus colaboradores, siguiendo directamente las actividades del Vaticano y la vida de la Iglesia».
El vocero reiteró así que el timón de la Iglesia Católica permanece en manos del Pontífice.
Las audiencias «públicas siguen aún suspendidas», concluyó el portavoz.
La Santa Sede también quiso desmentir indirectamente las versiones según las cuales el Pontífice podría ser hospitalizado una tercera vez para la implantación de una sonda gástrica, como escribió ayer Il Corriere della Sera.
Sin embargo, otras versiones médicas indicaron que el tubo que le aplicaron ayer, es un paso previo a la inserción de una sonda gástrica por endoscopía si el Papa tolerase mal la sonda nasal.
En su declaración, Navarro Valls subrayó también que la asistencia médica del Papa está asegurada «por el equipo médico del Estado del Vaticano», dirigido por su médico personal, Renato Buzzonetti.
El anuncio del Vaticano tuvo lugar momentos después de que Juan Pablo II se asomara sorpresivamente por la ventana de su estudio para dar su bendición a los fieles reunidos en la Plaza San Pedro, pero por segunda vez no logró hablar ante el micrófono. El saludo fue leído por un colaborador del Pontífice.
El Papa permaneció en la ventana de su estudio unos cuatro minutos. Karol Wojtyla trató de saludar a los presentes, pero como ya había sucedido el domingo de Pascua, no logró articular los sonidos.
Por segunda vez en cuatro días Juan Pablo II se vio impedido de hablar ante los peregrinos lo cual dio nuevo impulso a las preocupaciones sobre su real posibilidad de recuperación tras la traqueotomía.
Cuando un asistente le acercó un micrófono a la boca, emitió algunos sonidos, pero no estuvo en condiciones de pronunciar palabra y el micrófono fue retirado de inmediato.
Juan Pablo II hizo la señal de la cruz con la mano derecha a la multitud que lo aplaudía desde la plaza, antes de su intento de hablar.
Luego hizo unos movimientos con la cabeza y el brazo que parecieron no controlados.
En la comunidad católica había mucha expectativa por verlo ayer, tras el sufrimiento del día de Pascua transmitido en directo por televisión.
Cuando en las enormes pantallas instaladas en San Pedro apareció el anuncio de que el Pontífice se asomaría para bendecir a los fieles, se creó una cierta excitación y fieles mexicanos e italianos comenzaron a reunirse para festejar a Wojtyla.
El Pontífice, que cumplirá 85 años el 18 de mayo, sufre del mal de Parkinson desde hace casi 15 años.
El 13 de marzo fue dado de alta del nosocomio romano, última vez que logró hablar en público.
Desde su regreso al Vaticano, se multiplican las versiones de que su estado de salud se está deteriorando lentamente.
En las imágenes emitidas por el Centro Televisivo Vaticano, se podía ver que el Pontífice presentaba aspecto débil y gesto contraído, con el recurso a abrir la boca varias veces para tomar aire mientras saludaba con las manos temblorosas. *
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