Bush habló con Kirchner cuando Lula y Zapatero lo hacían con Chávez

Bielsa con Condoleezza Rice en operación "apriete"

La agenda de la charla entre los dos responsables de la política externa tiene a Venezuela como uno de los temas más relevantes y que ocupó una parte fuerte de la comunicación telefónica de 20 minutos de Bush a Kirchner, justo, y no parece casual, cuando en Caracas se realizaba la cumbre entre Lula, Uribe, el español Rodríguez Zapatero con Chávez que constituyó un gran respaldo para el mandatario venezolano y el final de la crisis entre Venezuela y Colombia.

La prensa argentina señala que Kirchner le dijo a Bush que con Chávez lo mejor es mantenerse al lado, no repetir el error que EEUU cometió con Fidel Castro en los 60, cuando lo confrontó, de modo tal que se puede evitar la radicalización de su gobierno.

Pero Washington quiere más, que presione sobre Chávez para que no siga adelante con su política de adquisición de armamentos, que se quejen por ello ya que constituye una escalda armamentista. Ya se conoce que Brasil vendió a Caracas aviones Tucano así que para la cuestión Bush ha intentado poner una fisura entre los dos grandes del Mercosur.

Volvamos al encuentro de hoy. Bolivia no estará ausente como no falto de la charla telefónica. Kirchner ha puesto su influencia para respaldar a Carlos Mesa, pero las fuentes confiables señalan que por medio de emisarios personales sigue en contacto con Evo Morales por considerar que el ocupante del Palacio el Quemado como el líder cocalero, son parte de la ecuación de estabilidad.

No es del gusto de Bush este vínculo con el dirigente máximo de MAS y aunque la prensa local sostiene que se han debilitado los lazos con el cocalero, es un asunto que la vida debe confirmar. Por eso, la señora Rice le dirá a Bielsa hoy nuevamente cuáles son los deseos norteamericanos en el Altiplano y repetir que Argentina (y Brasil) sean los garantes que en esa zona no lleguen tiempos de mayor radicalización.

En el Departamento de Estado Bielsa oirá nuevos pedidos para que se otorguen a las tropas norteamericana inmunidades especiales para que puedan realizarse otra vez ejercicios conjuntos en Argentina donde participen países sudamericanos con los norteamericanos. Días atrás al secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld que estuvo aquí unas horas, su colega José Pampuro le reiteró que Argentina quiere hacer esos ejercicios pero no puede eludir las disposiciones del Tratado de Roma que creó el Tribunal especial para crímenes de guerra donde actúa un argentino como fiscal.

Si sale una «solución» de la charla de hoy, se sabrá.

Bush habló con Kirchner en un día muy especial.

El martes un juez de Manhattan dictaminó que no había lugar a un embargo sobre los bonos que canjea Argentina en su operación clave para salir del default, pero que esos papeles quedan inmovilizados hasta que un Tribunal de Apelaciones decida sobre un reclamo de un fondo de los conocidos como «buitres» .

De hecho el juez ha postergado una decisión que si se mantiene el 1º de abril, puede impedir que comience la fase final del canje de la deuda externa en default que es, nada más ni nada menos, que el pago de los primeros intereses de los bonos nuevos cambiados por los viejos.

Es difícil pensar que Bush pueda haber incidido sobre el juez neoyorkino, pero sí es legítimo pensar que sus felicitaciones sobre la marcha de la economía es una manera de condicionar la política externa. Aclaremos: no solo el embargo del juez de Nueva York puede perturbar el canje sino que declarar que esa operación acabó requiere de una decisión política, sea del G7 sea del FMI donde el papel de Washington es fundamental.

En todo caso es valedero pensar que en la Casa Blanca se decidió llamar a la Casa Rosada porque en Caracas se hacía la cumbre que Washington detesta y con el que puede creer que ha generado una fisura en el cono sur.

Lo real es que la serie de encuentros bilaterales como el de hoy, el que mantuvo Rumsfeld con Pampuro, la charla telefónica entre los dos presidentes, un viaje hace poco del vicepresidente Daniel Sicoli para hablar con Dick Chaney, son parte de una movida que busca atrapar a Argentina, quebrar los acuerdos sudmericanos, que aunque no son de confrontación con Washington, no hacen del todo caso a lo que de allí reclaman.

Minga que Washington no tiene política para América Latina. *

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