Argentina se niega a dar explicaciones al Vaticano por cese de un obispo
El gobierno argentino se rehúsa a dar explicaciones al Vaticano por haber destituido al obispo castrense Antonio Baseotto, quien sostuvo que habría que «tirar al mar» a un ministro por impulsar la despenalización del aborto, dijo ayer lunes el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.
En declaraciones a radio América, Oliveri dijo que el gobierno no tiene que dar «ninguna explicación» por escrito de los alcances de un decreto firmado por el presidente Néstor Kirchner por el que echó a Baseotto de su puesto al frente de la diócesis militar.
El obispo fue despojado de su cargo de subsecretario de Estado y de un salario de 5.000 pesos mensuales (1.700 dólares).
El Vaticano exigió la semana pasada que Buenos Aires aclare «por escrito» si Baseotto podrá oficiar misa fuera del ámbito de las Fuerzas Armadas luego de advertir que podría estar en juego la «libertad religiosa» en el país.
El funcionario argentino dijo además que el gobierno estudia la posibilidad de plantearle a la Santa Sede la supresión de la diócesis castrense.
Baseotto generó una fuerte repulsa cuando dijo que habría que «colgarle una piedra al cuello y tirar al mar» al ministro de Salud, Ginés González García, quien promueve la despenalización del aborto e impulsa una campaña para el uso de condones. La mención recordó a los llamados vuelos de la muerte durante la dictadura (1976-83) por los cuales centenares de opositores fueron arrojados vivos al mar desde aviones.
La polémica con la Iglesia Católica, el culto mayoritario en el país, escaló nuevamente el fin de semana cuando el influyente presidente de la Pastoral Social del Episcopado, Carmelo Giaquinta, se preguntó si «hoy la locura vuelve a regular las relaciones del Estado con la Iglesia». *
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