Lula abandona la tutela del FMI
De esta manera, Lula da Silva puso fin a una tutela del FMI que se extendía desde hace casi siete años, desde la grave crisis de finales de 1998, en el gobierno anterior, que derivó en la megadevaluación del real el 13 de enero de 1999.
En aquel momento, el FMI «blindó» a Brasil con un préstamo de 41.700 millones de dólares.
A partir de allí hubo otros cuatro socorros financieros del FMI, el último el año pasado firmado por Lula da Silva.
En una nota a la prensa, el ministro de Economía, Antonio Palocci, sostuvo que la decisión de no renovar el acuerdo ya fue comunicada al director-gerente del FMI, el español Rodrigo Rato.
La decisión de Lula da Silva contrasta con la opinión de la mayoría de los analistas del mercado financiero y del propio FMI, que aconsejaban al gobierno brasileño la renovación del acuerdo debido al retorno de la volatilidad en el escenario internacional.
«Tenemos el derecho de caminar con nuestras propias piernas», afirmó Lula. Sin embargo dijo que Brasil no hubiera sobrevivido sin los últimos fondos aportados por el FMI.
En principio, el abandono del FMI habilita al gobierno a realizar un ajuste fiscal menor ya que no estará obligado a cumplir la rígida meta del superávit fiscal primario, del 4,25% del Producto Bruto Interno.
Sin embargo, Palocci ya afirmó que su país seguirá manteniendo esta meta de superávit fiscal primario e incluso hace dos semanas ordenó un nuevo corte de gastos por más de 5.000 millones de dólares.
El superávit fiscal primario es el ahorro del gobierno para garantizar el pago de los intereses de su deuda y es el dato más relevante para acreedores e inversores.
En las últimas semanas, Lula da Silva había asegurado que su país «no precisa» del FMI debido a la performance alcanzada por la mayor economía sudamericana.
Hasta el anuncio de ayer de Palocci se esperaba que esa decisión fuera difundida el jueves en Madrid, durante una reunión sobre finanzas internacionales, en la que participará el ministro brasileño y el director-gerente del FMI, Rodrigo Rato.
Según la mayoría de los analistas financieros Brasil debería haber renovado el acuerdo con el Fondo.
«Es el seguro más barato, en especial en un contexto de menor liquidez internacional. Es cierto que el balance de pagos está muy bien, pero creo que al gobierno no le conviene abandonar ahora al Fondo para tener que volver a principios de 2006, en un año electoral, por la volatilidad internacional», dijo Marcelo Salomón, economista jefe de Unibanco.
Para Octavio de Barros, economista jefe del banco Bradesco, «los números de la economía brasileña son muy buenos, pero el escenario global es nebuloso. Mantener el acuerdo es la opción de menor riesgo».
La semana pasada fue la peor para Brasil y el resto de los emergentes desde mayo de 2004, debido a la masiva disparada de capitales de estos países hacia los títulos norteamericanos, que ahora pagan un premio mayor debido al aumento de la tasa de interés en Estados Unidos.
En ese contexto cayeron la Bolsa de San Pablo y los bonos brasileños y, por el contrario, subieron el dólar y la tasa de riesgo país, que hoy seguía en franco ascenso: ascendía el 2,54 por ciento, a 485 puntos, con lo cual Brasil volvía al cuarto lugar entre los países más riesgosos para los inversores.
El viernes pasado, el FMI advirtió en Washington que la economía brasileña sigue siendo «sensible a las condiciones financieras globales debido a que su deuda pública continúa alta».
De todos modos, el FMI elogió «los impresionantes éxitos económicos de los dos últimos años en Brasil».
El ministro de Economía de Brasil, Antonio Palocci, sostuvo ayer que la decisión de no renovar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional es «lo mejor» para su país y para el FMI.
En conferencia de prensa, Palocci garantizó la «continuidad de la política económica que dio buenos frutos al crecimiento y equilibrio en las cuentas públicas».
Ante una pregunta sobre la posible inquietud de operadores de mercado ante la decisión, Palocci contestó que Brasil mantendrá el compromiso de un superávit primario de 4,25% del PIB.
«Vamos a mantener el compromiso de divulgar nuestras metas fiscales cada cuatro meses.
Es una obligación tener una responsabilidad fiscal sólida y transparente. No vamos a elevar la carga tributaria más allá del nivel de 2002″, afirmó.
Palocci, hombre fuerte del gobierno del presidente Luiz Lula da Silva, aclaró que «no tener un acuerdo con el Fondo no significa no tener una agenda común de trabajo con el FMI». *
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