El príncipe Rainiero de Mónaco entre la vida y la muerte

El príncipe Rainiero de Mónaco se debatía ayer sábado entre la vida y la muerte, y su pronóstico vital era «sumamente reservado» por los médicos que señalaron una «degradación progresiva» de sus funciones vitales.

«El estado de salud de su alteza serenísima el príncipe Rainiero III sigue agravándose. Pese a las atenciones más apropiadas y al control de la infección bronco-pulmonar, las funciones cardiaca, pulmonar y renal se degradan de manera progresiva», indica el comunicado.

«El pronóstico vital sigue siendo en extremo reservado», agregó el texto.

El viernes este mismo pronóstico era juzgado de «reservado» por los tres médicos del soberano de 81 años, que acumula numerosos antecedentes médicos.

Poco antes de este nuevo informe médico, el más alarmante desde el ingreso del soberano en cuidados intensivos el martes, el papa Juan Pablo II dirigió una «bendición particular» al príncipe Rainiero y a sus allegados, en un mensaje que transmitió a la prensa este sábado el gabinete principesco.

«Informado del estado de salud que afecta a vuestra alteza serenísima, el Santo Padre se une a ella por el pensamiento y por la oración expresando deseos dirigidos hacia su persona», dice el mensaje firmado por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Papa.

«Confiando en la mediación de la Virgen María, el Papa pide al señor que le dé el reposo y el apoyo de su gracia, y le dedica de todo corazón una bendición apostólica particular a él y a todos sus allegados», concluye el mensaje dirigido al príncipe Rainiero.

En vísperas del domingo de Pascua, la tristeza dominaba entre los monegascos, inquietos por las noticias sobre su soberano.

En el principado, tradicionalmente repleto de turistas durante las celebraciones del fin de semana de Pascua, el deterioro súbito de la salud era muy comentado por los habitantes.

Por otra parte, numerosos católicos se reunieron en la procesión el viernes de los «penitentes negros», tradicional recorrido evocando el camino de cruz a través de las calles de la ciudad antigua.

«El príncipe está en los pensamientos de todos los fieles y habita sus plegarias en estos días santos», subrayó el padre Philippe Blanc, obispo de la catedral de Mónaco, donde el catolicismo es la religión de Estado.

EL príncipe heredero Alberto, la princesa Carolina y su esposo el príncipe Ernst-Augst de Hanover aparecieron en el balcón del palacio mientras la procesión avanzaba.

Hoy domingo tendrá lugar en la catedral de Mónaco la misa de Pascua, a la que asistirá la familia principesca desde la capilla del palacio, según el arzobispo de Mónaco, Bernard Barsi.

Una plegaria será dirigida a Rainiero, como cada domingo desde su ascensión al trono en 1949, según Barsi. *

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