Luchas por el poder en la Curia
Las rivalidades dentro de la Curia romana ante la posibilidad de que se retire de su cargo el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, pusieron de manifiesto las luchas intestinas por el poder al acercarse el fin del reinado del papa Juan Pablo II.
En la Curia romana ninguno desconoce la rivalidad que existe entre el cardenal Sodano, número dos de la Santa Sede y el cardenal Giovanni Battista Re, de 71 años, quien fue sustituto de la secretaría de Estado y pasó a manejar desde el 2000 la influyente Congregación de los Obispos.
Según Orazio Petrosillo, vaticanista del diario Il Messaggero, el Papa aceptará después de la Semana Santa la renuncia de Sodano, quien dimitió en 2002 al cumplir los 75 años edad y va a nombrar a Re en el cargo.
«Sodano y el secretario privado del Papa, Stanislaw Dziwisz, no se llevan bien, no están de acuerdo en nada», escribió el diario La Repubblica.
«Re no logra hablar con el Papa y la lista con los nombramientos de obispos para su aprobación la tiene que entregar al secretario Dziwisz», comentó el mismo diario.
Don Stanislaw, como suele ser llamado el leal secretario del Papa, de 65 años, de los cuales 40 al servicio de Karol Wojtyla, es la persona clave y más poderosa hoy en día en el Vaticano.
Sobre todo porque decide quién puede acceder a la habitación de Juan Pablo II, ahora que el pontífice no puede recibir a extraños por prescripción médica para evitar exponerlo a infecciones debido a la cánula que le instalaron en la tráquea hace un mes tras las repetidas crisis respiratorias.
Sodano cayó en desgracia con el religioso polaco, designado en 1998 arzobispo por Juan Pablo II, por haber roto el tabú sobre una eventual renuncia del pontífice enfermo, según Il Messaggero. «Eso hay que dejarlo a su conciencia», declaró Sodano, lo que agitó a las altas esferas eclesiásticas.
El cardenal Re, candidato natural al puesto de Sodano, no quiere asumir en este momento el delicado cargo y aspira a ocuparlo en el futuro bajo un nuevo pontificado, según Sandro Magister, el vaticanista de la revista L’Espresso.
Mientras los príncipes de la Iglesia dejan ver sus afectos y ambiciones, muchos se interrogan de nuevo sobre quién dirige la Iglesia.
Las luchas intestinas a favor y en contra de ciertos candidatos ya se inició, sobre todo ahora que el número de cardenales con derecho al voto en caso de Cónclave disminuyó en dos años de 135 a 117. *
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