¿Quién ocupará el sillón de Pedro?
Otros analistas también colocan entre los papables italianos al cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano; a Camillo Ruini, vicario de Roma; a Giovanni Battista Re, ministro del Papa para los obispos; a Tercio Bertone, arzobispo de Génova; a Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán y Angelo Scola, patriarca de Venecia.
Con las nuevas designaciones de cardenales que realizó el Papa se balancean las fuerzas que integran el más importante órgano rector de la Iglesia, reconociendo el papel clave de los europeos, como fuerza histórica, así como el de Latinoamérica, la segunda presencia más importante, que representa a la mitad de los católicos existentes en el mundo.
La posibilidad de que el próximo Papa sea un latinoamericano resulta cada vez más probable, ya que el peso de la Iglesia Católica de América Latina es notable, además de contar con personalidades prestigiosas y con la experiencia para suceder a Juan Pablo II, aunque la mayoría se inclina por un italiano o europeo. «El próximo Papa podría llegar de América Latina, lo que constituiría una sorpresa», escribió recientemente la revista italiana Panorama, al barajar los nombres de los posibles candidatos al trono de Pedro.
Uno de cada dos católicos en el mundo es de Latinomérica
El continente de donde proviene uno de cada dos católicos en el mundo -528 millones sobre 1.100 millones de creyentes- cuenta hoy en día con 24 cardenales «electores», es decir con derecho a voto en caso de Cónclave o elección de Papa, del total de 117 purpurados electores, con menos de 80 años, que componen el Colegio Cardenalicio.
Según el padre alemán Eberhard von Gemmingen, de Radio Vaticano, la mayoría de los cardenales son favorables a la elección de un Papa proveniente de un país en desarrollo, en particular de América Latina.
Las especulaciones sobre los candidatos a la sucesión del Papa han sido alimentadas tras la realización del Consistorio, es decir una asamblea de todos los cardenales, que impuso el título a 31 nuevos purpurados, entre ellos varios latinoamericanos. Pocas veces en la historia de la Iglesia la eventual elección de un Papa se presenta tan abierta, ya que más de 60 países están representados en el Colegio Cardenalicio, con edades, culturas y personalidades diferentes.
Ya es latinoamericano el cardenal protodiácono que desde el balcón central de la Basílica de San Pedro tendrá la tarea de anunciar al nuevo Papa. Se trata del chileno de curia Jorge Arturo Medina Estevez.
En la lista de los «papabili» figuran al menos cuatro latinoamericanos, entre ellos el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, designado en febrero de 1998, cuyo prestigio como hombre hábil, enérgico y políglota, unido a la experiencia dentro de la curia romana, como responsable del Consejo Pontificio para el Clero, lo convierten en uno de los favoritos al trono de Pedro.
Castrillón Hoyos, que ha tenido que manejar temas delicados como el escándalo por pedofilia en el que estaban involucrados religiosos de Estados Unidos, es considerado como una personalidad moderada y diplomática.
El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, definido como un hombre tímido, esquivo y de pocas palabras, crítico severo de los modelos económicos neoliberales, proclamado cardenal en 2001 junto con otros 10 latinoamericanos, goza de fuerte popularidad entre sus colegas y podría convertirse en el primer pontífice jesuita de la historia.
El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, por ejemplo, «fue atacado por manifiesta mediocridad, mientras en 2001 Bergoglio se ganó un voto de excelencia, y desde entonces entró establemente en el restringido abanico de papables verdaderos».
El carismático cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, salesiano, es el típico exponente de la nueva jerarquía eclesiástica latinoamericana, capaz de luchar por las desigualdades sociales sin que lo acusen de simpatizante de la teología de liberación y ser un apasionado de la bossa nova y la salsa, e interpretar cantos gregorianos como un profesional.
Otro candidato al trono de Pedro, proviene del país más católico de América Latina, con una iglesia de base activa: el brasileño Claudio Hummes, arzobispo de São Paulo, franciscano, comprometido en los años 60 contra la dictadura, quien abrió las iglesias al movimiento sindical y apreciado por Juan Pablo II quien lo invitó a rezar la Cuaresma del año 2001 como señal de aprecio.
Según la última lista del respetado vaticanista norteamericano John Allen corresponsal de «National Catholic Reporter» , el arzobispo de Santiago y actual presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), cardenal Francisco Javier Errázuriz, es una de las cartas más importantes que se barajan a la hora de hablar de los candidatos hispanos. Además, según otros observadores, él debería contar con el apoyo de los obispos alemanes, por su fuerte lazo con ese país europeo dada su pertenencia a la congregación de los padres de Schöenstatt, de la que fue superior general durante casi 16 años.
En el Vaticano los favorables a un Papa latinoamericano son un número «discreto» y el segundo en la jerarquía de la Santa Sede, el cardenal secretario de Estado Angelo Sodano, figura entre éstos.
¿Y qué hay del temido Papa negro que según la profecía de Nostradamus anunciaría el período anterior al fin del mundo? En este punto, la opinión unánime es que el único cardenal de color que posee las cualidades para llegar al papado es el nigeriano Francis Arinze. Es el actual prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
Otro nombre que está comenzando lentamente a ser mencionado es el del cardenal Ivan Dias, de India. Dias ha desarrollado actividad diplomática al servicio de la Santa Sede en diferentes naciones y entre sus logros tiene el haber aumentado el número de fieles en Bombay.
Curiosamente, otros candidatos alternativos, el arzobispo de Lisboa José da Cruz Policarpo y el de Viena, Christoph Schönborn, parecieran «ser dos papables alimentados más por la prensa que por la realidad», según opinión de fuentes cercanas a la Santa Sede.
Según el vaticanista Joseph Allen, autor del libro «El Cónclave», los cardenales se dividen en teológicamente conservadores, en los preocupados en temas concretos, como la familia, la pobreza, la globalización, entre ellos figura Rodríguez Maradiaga, y los reformistas «teológicamente liberales», que respaldan cambios en el seno de Iglesia y miran con recelo a los miembros de la Curia.
Si bien la influencia del Santo Padre sobre la elección del próximo Papa es indiscutible, ya que ha designado al 93% de los purpurados, la historia indica que en los Cónclaves domina «la ley del péndulo»: a un Papa le sigue otro distinto y hasta opuesto, afirman algunos vaticanistas.
La Iglesia Católica dispone de muchas opciones, entre ellas un cardenal de ascendencia judía, varios árabes y africanos y hasta uno de procedencia musulmana para reinar sobre más de mil millones de católicos.
La lotería por el sillón de Pedro ya comenzó. *
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