ANALISIS INTERNACIONAL

El PT brasileño en sus 25 años

AYER EL PT celebró, un poco tardíamente, el 25º aniversario de su fundación, que se produjo el 10 de febrero de 1980 en el suburbio industrial del ABC paulista, en el Colegio Sion de Sâo Bernardo do Campo. La celebración se llevó a cabo en la Universidad Federal de Pernambuco, en Recife. En presencia de dirigentes de partidos de izquierda de diversos países, hablaron el presidente Lula, el presidente del PT, José Genoino, y el prefeito capitalino, Joâo Paulo. En un saludo enviado en respuesta a la invitación recibida, expresé que el PT se ha convertido en uno de los más importantes partidos de izquierda en el continente, y que su llegada al gobierno en 2002 fue premonitorio de nuevos avances cualitativos de la izquierda en la región.

Es bueno consignar que el PT ganó la alcaldía de Recife en el primer turno de las elecciones municipales del 3 de octubre de 2004 con el 56,11% de los votos para Joâo Paulo, del mismo modo que vencieron en esa instancia Fernando Pimentel en Belo Horizonte (Minas Gerais), Marcelo Déda en Aracajú (Sergipe), Joao Henrique en Macapá (Amapá) y Raúl Filho en Palmas (Tocantins). En el segundo turno el PT ganó otras cuatro capitales estaduales, lo que no alcanzó ninguna otra formación política, y en las dos vueltas fue el partido más votado.

En la conmemoración se recordó el origen del PT. Cuando la dictadura militar que se mantenía en el poder desde el golpe del 31 de marzo de 1964 se proponía una transición «lenta, gradual y segura», insurgieron los grandes movimientos huelguísticos cuyo epicentro estaba en el ABC paulista y que rápidamente ganaron dimensión política, liderados por un núcleo de sindicalistas que desde el Manifiesto de Fundación se proclamaban socialistas. De ahí nació el PT (y más tarde la central unitaria de trabajadores, la CUT).

El PT inaugura una «tercera generación» de partidos de izquierda en el continente. La primera tuvo como referencia básica la revolución rusa y la segunda la revolución cubana. En forma heterodoxa, el PT acogió en su seno una miríada de tendencias político-ideológicas y fue creciendo en un cuadro de declive de los dos grandes paradigmas de la izquierda en el siglo XX: el comunismo y la socialdemocracia. Mantuvo una línea propia, se vinculó a todas las corrientes de izquierda y progresistas particularmente de América Latina, lo que plasmó en 1990 en la constitución, por su iniciativa, del Foro de Sâo Paulo. Se afianzó en el seno de la sociedad brasileña, al punto de que al cumplir un cuarto de siglo modificó todo el cuadro político, se transformó en el partido más votado y con mayor número de adherentes y ejerce el gobierno en alianza con otras fuerzas.

Conozco a Lula y al PT desde mucho antes de la campaña electoral de 1989, en que perdió a manos de Fernando Collor de Mello, o mejor dicho de la Rêde Globo, que fue la que aupó al ex gobernador de Alagoas, defenestrado en medio de su mandato por corrupción. Ya en aquella época Olivio Dutra había ganado la prefeitura de Porto Alegre, como avanzada de un ciclo en que el PT conquistaría una serie de gobiernos locales en los cuales aplicó la modalidad del presupuesto participativo, una escuela de democracia que ha extendido su ejemplo en muchas ciudades y no sólo de América. Este «modo petista de gobernar» habría de facilitarle el acceso al gobierno nacional.

Tuve oportunidad de estar junto a Lula en la campaña electoral siguiente contra FHC, en mitines a las 5 de la mañana, en el relevo de los turnos de las grandes fábricas metalúrgicas que él había dirigido en las grandes huelgas, cuando las asambleas se hacían en los estadios. Eran instancias de propaganda plebeya, a bordo de una pequeña camioneta parlante, equipada con una cucheta, desde la cual se dirigía a los trabajadores en forma vibrante, sin literatura. Después recorrió varias veces el inmenso país en las caravanas de la ciudadanía, navegó el Amazonas de punta a punta, en contacto estrecho con la gente. En esos años estuvimos varias veces con él en los sucesivos encuentros del Foro de Sâo Paulo, en México, Nicaragua, El Salvador, en Cuba donde pronunció un discurso memorable. También en las reuniones del Foro Social Mundial en Porto Alegre, donde concurrió como militante, después como presidente electo y como presidente en ejercicio, para llevar luego a los poderosos de Davos los reclamos de los pueblos en el FSM.

Un artículo de Marco Aurelio García sobre el aniversario del PT concluye así: «Ninguno de los que llegaron al gobierno en 2002, y sobre todo Lula, perdió de vista aquellos días luminosos de 25 años atrás, así como ninguno olvidó los compromisos y los sueños que están en el origen del Partido de los Trabajadores». *

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