Saddam espera su juicio
Varios dirigentes del antiguo régimen deberán rendir cuentas antes que él ante el Tribunal Especial Iraquí (TEI).
Uno de sus medio hermanos, el ex jefe de inteligencia Barzan Ibrahim Hassan al-Tikriti, y el ex vicepresidente Taha Yassin Ramadan, serán los primeros en responder ante la justicia, no antes de mediados de abril.
Establecido a fines de 2003 por el ex administrador estadounidense Paul Bremer, el TEI está encargado de juzgar a las personas acusadas de genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y violaciones de la ley iraquí.
«Me sorprendería no ver a Saddam en el banquillo antes de fin de año», dijo a comienzos de marzo Muaffak al-Rubai, consejero de seguridad nacional y miembro de la Alianza Unificada Iraquí, la lista chiíta que ganó las elecciones del 30 de enero.
«Espero que Saddam se siente en el banquillo de los acusados a comienzos del otoño, antes del referéndum general, para que podamos decirle al pueblo: ‘Saddam está en el banquillo, vayan a ratificar la Constitución», dijo al-Rubai, en referencia a la consulta prevista para antes del 15 de octubre sobre la Constitución, que será redactada por el nuevo Parlamento.
No obstante, la legitimidad del TEI está en entredicho. En julio pasado, un jurista iraquí aseguró que este tribunal viola la Ley fundamental, que rige el país hasta fines de 2005, ya que una de sus cláusulas estipula la prohibición de estos tribunales especiales.
La organización de derechos humanos Human Rights Watch también está preocupada por la falta de preparación de los magistrados en materia de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
En cuanto al primer implicado, Saddam Hussein, éste recusó la competencia del tribunal. «¿Cómo me puede juzgar una corte establecida por las fuerzas de ocupación?», le dijo Hussein al juez Raed Juhi, el 1 de julio, cuanto éste le notificaba los cargos que pesan en su contra.
Mientras espera su juicio, Saddam Hussein pasa sus días en el campo Croper, base militar estadounidense cerca del aeropuerto de Bagdad, donde está encarcelado con otros once antiguos dirigentes. *
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