El fin de la era del azúcar en Cuba
En una intervención de casi tres horas en el Palacio de las Convenciones, Castro leyó anoche, hacia el final de su alocución, el acuerdo número 13 del Banco Central que fijó la revaluación de la moneda, en el marco de un proceso de retorno a un mayor centralismo.
Desde hoy el cambio será de 24 pesos cubanos para operaciones de venta de pesos convertibles y dólares, y de 25 pesos cubanos para las operaciones de compra, anunció Castro.
Hasta ayer, las tasas que regían eran de 26 y 27, respectivamente.
La medida «implica un incremento del 7 por ciento del peso cubano que beneficia al ciento por ciento de la población», afirmó Castro, quien consideró una «enorme satisfacción» poder reiniciar «la larga cuesta hacia arriba en pro de acercarse al valor de la moneda del imperio más poderoso y más rico que ha existido en la historia».
«Es un motivo de enorme satisfacción el poder reiniciar este camino, la larga cuesta hacia arriba en pro de acercarse al valor de la moneda del imperio más poderoso y más rico que ha existido en la historia», dijo Castro, vestido con su tradicional uniforme militar.
«La moneda del imperio devaluada, la moneda de Cuba, el país bloqueado, valorada» subrayó Castro, y destacó en este sentido la «osadía» cubana.
La disposición, leyó, resulta de «importantes eventos» ocurridos en los últimos meses en la isla, entre ellos el reemplazo del dólar, los convenios firmados con China y Venezuela y los avances en sectores del níquel y petróleo.
Castro contrastó la «triste historia de devaluaciones» en los países en desarrollo -mencionó a México y Argentina- que «financian al imperio» y aseguró que es la primera vez que «la moneda de un país del Tercer Mundo y bloqueado emprende el camino hacia arriba».
A fines de 2004, tras casi diez años de circulación legal, Cuba sustituyó el dólar por el peso cubano convertible para las transacciones comerciales, en el marco de un proceso global que parece marcar un retorno a una mayor centralización del Estado.
En la isla coexisten el peso convertible, equivalente a la moneda norteamericana que salió de circulación en octubre, cuyo cambio está gravado con un 10 por ciento, con el peso cubano o «moneda nacional».
En su discurso, ante un auditorio integrado por dirigentes del Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas, representantes de las organizaciones de masas y de las Fuerzas Armadas, Castro anunció además el fin de la era del azúcar, otrora puntal de la economía isleña.
La zafra cubana llegará apenas a 1,5 de toneladas este año, dijo el mandatario, quien aseguró que la isla «nunca más» dependerá de la industria del dulce, desplazada en los 90 por la del turismo, desde entonces su principal fuente de ingresos.
«Del azúcar no volverá a vivir jamás este país, pertenece a la época de la esclavitud y de un pueblo lleno de semianalfabetos… que hacían el trabajo animal», sostuvo Castro, quien subrayó el «daño» que infringe a esa industria la sequía que afecta al país, la peor en un siglo.
«Confíen, que el país tiene perspectivas serias», señaló con optimismo el mandatario cubano hacia el cierre de su discurso, que finalizó con la entonación del himno socialista «La Internacional».
El presidente, por otra parte, calificó de «infamia» el artículo publicado en la revista «Forbes», que lo incluyó en la nómina de «millonarios del mundo», con una riqueza estimada en 550 millones de dólares.
«Han cometido la infamia de hablar de la fortuna de Castro, donde me sitúa por encima casi de la reina de Inglaterra», dijo indignado Castro.
«Se creen que yo soy Mobuto o alguno de los tantos billonarios, esos ladrones, saqueadores que el Imperio ha amamantado y protegido por ahí», advirtió.
El gobernante caribeño salió así al cruce de la nota de «Forbes», que aseguró que su fortuna se había quintuplicado en los últimos años debido a las ganancias obtenidas a través de una «red de negocios de titularidad pública».
El miércoles la embajada cubana en México también rechazó la publicación, a la que consideró un «repugnante ejemplo de la campaña de mentiras que se perpetran desde los Estados Unidos con el único objeto de justificar el criminal bloqueo» a la isla. *
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