Un cardenal argentino podría ser el próximo Papa
El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio forma parte del restringido abanico de los «papables auténticos» en el caso de un eventual cónclave para suceder a Juan Pablo II, afirma hoy un semanario italiano.
A partir de 2001 el purpurado argentino «se ganó un voto de excelencia al presidir el Sínodo de los Obispos», sostuvo en la revista L’Espresso, Sandro Magister, que por cuarta vez en pocos años incluye al arzobispo de Buenos Aires en su lista de papables.
«Bergoglio es argentino. Nunca antes de hoy fueron tan altas las probabilidades de que el próximo Papa sea del continente latinoamericano, centro numérico de la catolicidad mundial», reafirmó el vaticanista.
«Ya es latinoamericano el cardenal protodiácono que desde el balcón central de la Basílica de San Pedro tendrá la tarea de anunciar al nuevo Papa. Se trata del chileno de curia Jorge Arturo Medina Estévez», subrayó.
El purpurado fue promovido por Juan Pablo II el 24 de febrero pasado. En el Vaticano los favorables a un Papa latinoamericano son un número «discreto» y el segundo en la jerarquía de la Santa Sede, el cardenal secretario de Estado Angelo Sodano, figura entre éstos, escribió Magister.
«Su brazo derecho, el sustituto de la secretaría de Estado, Leonardo Sandri, que da regularmente la voz a Karol Wojtyla leyendo en público sus discursos, es argentino, compatriota de Bergoglio y como él, hijo de inmigrantes italianos», señaló el semanario. Hasta ahora, el Papa nunca dio señales de tener preferencias por alguien para que lo suceda.
Pero al final, los que tendrán en sus manos la decisión se reduce a una «tríada compuesta por sus más directos colaboradores: el prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe, el cardenal alemán Joseph Ratzinger; el cardenal vicario de Roma y presidente de la Conferencia episcopal italiana (CEI), Camillo Ruini y el mismo Sodano. Este último como gran elector, los primeros dos también como papables», sostuvo el experto.
«¿Y los progresistas?», se interroga el mismo Magister y se responde: «Desaparecidos».
«El cardenal Carlo María Martini escribió que se pone fuera de la mezcla, a rezar. Mientras que en la curia romana, el cardenal teólogo Walter Kasper, alemán, subraya que la etiqueta no le corresponde y está en carrera para suceder a Ratzinger como prefecto de la doctrina».
El experto del semanario italiano, en su largo análisis, escribió también que el Sínodo de los Obispos que cada dos años reúne a los representantes de los episcopados de todos los continente, es una prueba de fuego para el relator general, «que guía y se somete al juicio de la cúpula de la Iglesia mundial».
El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, por ejemplo, «fue atacado por manifiesta mediocridad, mientras en 2001 Bergoglio se ganó un voto de excelencia, y desde entonces entró establemente en el restringido abanico de papables verdaderos», reafirmó Magister.
Del cónclave, entre los cardenales, está prohibido hablar, antes de la muerte de un papa, pero hay cosas que no se dicen que son igualmente elocuentes.
Para el especialista, las cotizaciones del arzobispo de Milán, cardenal Dionigi Tettamanzi, cayeron considerablemente tras el funeral de don Luigi Giussani, en febrero último, al cual Juan Pablo II envió como su representante personal a Ratzinger.
En cambio, ascendieron las probabilidades de otro candidato italiano a la sucesión, el patriarca de Venecia, Angelo Scoala, a quien el Papa nombró el 12 de marzo desde el hospital Gemelli relator general del próximo Sínodo de los Obispos.
Antes de él, el Papa había confiado este rol a otros dos italianos, los cardenales Ruini y Martini. *
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