Los grupos radicales insistieron en el término "calma", mientras Abas preconiza una "tregua"

Israel saluda acuerdo de El Cairo, pero exige desarme de palestinos

«Si todas las organizaciones terroristas están dispuestas a detener (los ataques) aunque sea por un período limitado, eso ya es algo positivo», declaró ayer viernes el viceprimer ministro israelí Ehud Olmert a la radio militar.

«¿Pero es suficiente? Por supuesto que no. ¿Acaso eso significa que la Autoridad Palestina lleva adelante una guerra contra el terrorismo? Naturalmente que no. Pero no cabe duda de que están haciendo esfuerzos», agregó Olmert.

Los principales grupos armados palestinos, sobre todo el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) y la Jihad Islámica, se comprometieron el jueves, luego de dos días de diálogo en El Cairo, a respetar un período de calma hasta fines de este año, siempre que Israel ponga fin a sus «agresiones».

El primer ministro israelí Ariel Sharon calificó el jueves este acuerdo de «primer paso positivo», en una conversación telefónica con el presidente egipcio Hosni Mubarak.

Sin embargo, destacó que no será posible progresar hacia una solución de paz «sin disolver a los grupos terroristas», y no una simple suspensión de sus ataques.

Sharon destacó que se trataba de un acuerdo «provisorio» y reiteró la necesidad de desarmar a los activistas.

El diálogo de El Cairo tuvo lugar después de dos meses de calma en la región, durante los cuales los grupos armados palestinos observaron una tregua de facto mientras Israel evitaba efectuar operaciones importantes en los territorios palestinos.

Exceptuando un atentado suicida reivindicado por la Jihad Islámica que dejó cinco muertos el 25 de febrero en Tel Aviv, todos los grupos palestinos respetaron desde el 21 de enero un período de calma acordado con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas.

«El diálogo de El Cairo fue un éxito al lograr un consenso entre todos los grupos sobre un periodo de calma», afirmó Abas al regresar ayer viernes a Ramala (Cisjordania). En cuanto al rechazo de la tregua por parte de los Comités de Resistencia Popular, afirmó que «se trata de una cuestión interna que podemos solucionar».

Los grupos radicales, que insistieron en el término «calma» («tahdia» en árabe), mientras Mahmud Abas, que participó en las discusiones de El Cairo, preconizaba una «tregua», trataron de disociarse de un cese del fuego destinado a poner fin a cuatro años de violencia proclamado por Abas y Sharon el 8 de febrero.

«La calma beneficia a las organizaciones terroristas palestinas. Les permite conservar sus armas y amenazar con ellas, sin llegar a utilizarlas», señala ayer viernes el diario de gran tiraje Yediot Aharonot en un editorial.

«La calma no ata las manos de las organizaciones terroristas palestinas y les permite llevar a cabo actividades terroristas de poca intensidad sin franquear las líneas rojas», añade este periódico.

«El acuerdo palestino es importante y serio y dará al proceso de paz una posibilidad de avanzar», declaró Abas en una entrevista al diario jordano Al Rai.

Esta calma dependerá en gran parte de que los grupos armados logren que sea respetada por todas sus células y evitan todo incidente que pueda sabotearla.

Abas ya vivió esta experiencia en 2003, cuando era primer ministro del difunto líder palestino Yaser Arafat.

En esa oportunidad logró obtener el respaldo del Hamas y de la Jihad Islámica a una tregua palestina unilateral de tres meses, que fracasó siete semanas después, con el asesinato en Gaza de un alto responsable del Hamas en represalia a un atentado suicida perpetrado en un autobús en Jerusalén. *

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