Cientos de miles de libaneses que reclaman la retirada siria salieron a la calle

Piden "la verdad" sobre el asesinato de Hariri

La marea humana, cubierta de banderas libanesas, desbordaba la Plaza de los Mártires y recubría las plazas cercanas y las carreteras que llevan a la capital.

Los 200.000 metros cuadrados de esta plaza, rebautizada como Plaza de la Libertad, no podían contener a la muchedumbre que se extendía más allá de tres kilómetros hacia la entrada norte de Beirut y los barrios periféricos.

Según los medios de comunicación, se trata de la manifestación más importante jamás organizada en Beirut.

Líbano tiene 3,5 millones de habitantes.

Los organizadores se dirigían a los manifestantes a través de altavoces recomendándoles que ocuparan los sitios cercanos: «Sois casi un millón y la gente sigue llegando», decían.

Media hora antes de la hora oficial del comienzo de la manifestación, convoyes procedentes del norte, del sur y del valle de la Bekaa se dirigían todavía hacia las calles atestadas de Beirut.

A lo largo de 15 km la circulación en la carretera fue desviada completamente hacia Beirut y los buses y autos avanzaban por ocho carriles, pegados unos a otros.

Miles de vehículos procedentes del valle de la Bekaa en la frontera con Siria, lugar hacia el que se están retirando los solados, causaron atascos enormes en las carreteras.

Por primera vez en casi 30 años de dominio militar sirio en la Bekaa, cerca de 200.000 habitantes de esta región se dirigieron a Beirut.

Varios kilómetros al norte del cruce de carreteras de Chtaura y hasta el puerto de Baidar, 50 km al este de Beirut, se produjo un tráfico intenso y un enorme atasco, según periodistas de la AFP.

En los alrededores de la sepultura del ex-primer ministro, cerca de la gran mezquita que se encuentra en la Plaza de los Mártires, se instalaron 500 sillas para acoger a dignatarios religiosos, personalidades extranjeras y diputados.

Rafic Hariri fue asesinado el 14 de febrero en un atentado en pleno corazón de Beirut.

Tras su muerte, que provocó conmoción en el Líbano y en el mundo entero, Damasco se vio obligado a anunciar su retirada del país.

«En este país, la verdad termina siempre por saberse», Líbano «no puede vivir sin democracia», se oía en discursos grabados de Hariri que eran difundidos por altavoces en esta manifestación.

Asociaciones económicas, bancos, oficinas y comercios cerraron sus puertas a mediodía permitiendo a los trabajadores sumarse a la muchedumbre, al igual que universidades y colegios que cerraron para permitir a los estudiantes acudir a la reunión.

Incluso en Baalbeck, Eersal y sus alrededores (100 km al este de Beirut), bastiones del movimiento chiíta Hezbolá apoyado por Damasco, miles de personas se sumaron a los convoyes, cuyas llegadas masivas provocaban congestión en las entradas de Beirut.

En el sur de Líbano, de mayoría chiíta, centenares de coches y de autobuses con banderas libanesas se dirigían a Beirut uniéndose a los convoyes formados en la montaña drusa de Chuf, al sureste de la capital, bastión del líder de la oposición Walid Jumblatt.

En Beirut la mayoría de barrios, prácticamente vacíos, eran cruzados por autos con banderas libanesas ondeantes.

Esta muchedumbre cubre una superficie mucho más importante que la que hace cinco años vino a rezar con el papa Juan Pablo II y fue estimada entonces en entre 500.000 y 600.000 personas, según periodistas de la AFP. *

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